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Posts etiquetados ‘Stephen R. Covey’

10
Mar

«El entorno, la proactividad y los círculos de influencia (Parte II)»

Círculos de Influencia basado en Stephen R. Covey(Viene de atrás) Si damos por aceptadas las afirmaciones del artículo anterior, en el que se pretendía demostrar la importancia de conocer, y de manera correcta las carácterísticas peculiares del entorno que nos rodea, será conveniente el continuar reflexionando sobre la actitud a adpotar una vez conocido dicho entornoUna actitud esta que, por cierto, no debería ser otra que proactiva, asumiéndola como un ejercicio de responsabilidad sobre nuestras propias vidas en cuanto que se nos exige tomar la iniciativa y no esperar a lo que venga sino intentar que las cosas sucedan tal y como nosotros deseamos.

Pero nadie ha dicho que esto sea fácil. Cuando hoy miras a tu alrededor y observas, no sólo tu propia situación, sino también la de aquellos, algunos muy cercanos a ti, que te rodean, lo más lógico es pensar que este asunto no haya por donde cogerlo.

Y como este que escribe ha sido siempre muy crítico con los vendedores de humo que nos regalan con su panacea universal, y nos muestran los  mágicos , por breves en esfuerzo, caminos del éxito, se intentará ahondar algo en este asunto, y para este menester se recurrirá  a la teoría de los círculos de preocupación y de influencia que Stephen R. Covey ya nos mostrara en su bestseller “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

De esta manera, nuestro entorno nos envuelve y nos rodea como un círculo dentro del cual se hayan todos nuestros motivos de preocupación, y en efecto, como era de suponer, no sobre todas las cosas que se encuentran en ese círculo tenemos capacidad de influir, pero sí en algunas, de esta forma aparecería dentro de nuestro círculo de preocupación un segundo al que llamaremos círculo de influencia, donde se encontrarían todos aquellos asuntos, muchos o pocos, que en mayor o menor medida sí podemos ejercitar nuestra influencia si ejecutamos nuestra acción.

Desbordado por la preocupaciónAsí, volviendo al concepto de proactividad, si somos capaces de concentrar todos nuestros esfuerzos en ese círculo sobre el que podemos trabajar, lo estaremos haciendo de forma efectiva sobre nosotros mismos y podremos aprovechar realmente nuestros esfuerzos, de tal modo que el círculo de influencia se hará mayor y nuestro control sobre la situación crecerá igualmente.

Por el contrario, lógicamente, si nos dispersamos entre todo aquello que nuestra acción no puede afectar, este esfuerzo será en vano, nuestro círculo de influencia decrecerá y, con toda probabilidad, nos veremos desbordados por una suma de preocupaciones que nos impedirán, definitivamente, tomar la rienda de nuestro futuro.

Y para ello, como ya se ha expuesto, me permito insistir, se hace preciso un gran ejercicio de responsabilidad, entendiendo que siempre hay algo que se puede hacer, partiendo desde nuestra libertad para posicionarnos en la adecuada actitudasumir la dirección de nuestra vida.

Libertad«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento»

Viktor Emil Frankl 1905 – 1997

Pero nadie ha dicho que esto sea fácil.

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28
Oct

«Crea algo con sentido»

Guy Kawasaki (Fuente Galería de datadirt)

«Crea algo con sentido», en negrita y con mayúsculas te lo encuentras, así, como de sopetón, nada más iniciar la lectura del capítulo I del libro “El arte de empezar” de Guy Kawasaki; uno más este de los tan interesantes como geniales consejos que este gurú de las nuevas tecnologías y el marketing comparte con todos en su obra.

Y ese sentido al que Kawasaki nos induce, explica el mismo autor, “no tiene que ver con el dinero, ni tampoco con el poder o con el prestigio”, se trata de “hacer del mundo un lugar mejor”.

Es un concepto asumido, –que no sé si tanto lo está la practica– en cualquier operación de marketing el de aportar valor añadido al producto o servicio dado en aras de una diferenciación que nos permita destacar, y así sobrevivir, en los mercados turbulentos en los que nos movamos.  Cómo, entonces, no iba a serlo en la materia que nos toca: la del posicionamiento o, en definitiva, el marketing personal.

El conseguir encontrar ese algo que nos distinga no debería estar reñido entonces con hacerlo de forma que, a la vez, haga un bien a nuestro alrededor. Podría  ser que estuviese la diferencia en “pensar con causalidad” –que diría Tad Waddington en su obra  “Dejar huella”–y preguntarnos, de forma habitual, tanto el qué vamos a hacer, como el de qué manera lo habremos de ejecutar con el fin de que nuestro valor añadido sea real, eficaz y duradero.

La mejor manera de emplear la vida es gastarla en algo que sobreviva.

William James (cita recogida en “Dejar huella”)

También lo dijo  en su cuarto hábito Stephen R. Covey: pensar en ganar/ganar, discurriendo consideradamente hacia los demás, de tal forma que se pudieran “sentar las bases para la convivencia y la equidad entre los seres humanos”.

"El arte de empezar"

Mucho se ha debatido en los últimos tiempos de asuntos como el de la llamada y repetida “reinvención” –que yo llamaría redescubrimiento, más bien y en todo caso–, de la necesidad de la innovación y de otras tantas asignaturas pendientes que con carácter prioritario –casi agresivo– deberíamos abordar con el fin de la supervivencia en esta jungla en que se ha convertido nuestro entorno profesional. Por ello, no sabía yo si a mis intuiciones solidarias se las podría llamar algo más que utopías simplemente, pero cuando mentes tan brillantes como las citadas lo manifiestan y lo defienden como manera de entender la actividad de cualquier negocio me siento vivamente esperanzando.

Y todo esto será porque piense como Kawasaki que “es perfectamente posible hacer el bien y que te vayan bien las cosas”. Y hacer las cosas bien, que te vayan bien las cosas y hacer el bien se entremezclan de manera tan sencilla como ejemplar, porque después de todo creo averiguar que mucho tiene que ver ese “arte de empezar” con el arte de vivir, con el arte, en definitiva, de ser.

Lectura recomendada: «Guy Kawasaki: “Si no pruebas, no sabrás si estabas equivocado”» en el blog de “Emprendedores en Blogger”

3
Oct

«Posicionamiento personal y llegar y besar el santo»

 

El pasado 31 de agosto, Andrés Pérez Ortega publicaba un muy interesante artículo titulado “¿Quieres ganar dinero fácil en Internet? Pues aquí no es” en el que el autor se mostraba preocupado en cuanto a determinados mensajes engañosos que empiezan a ser el pan nuestro de cada día en esto que se ha dado por llamar la 2.0. Así, en dicho artículo, afirmaba, a la vez que denunciaba nuestro amigo don Andrés:

En los últimos meses, las alertas de Google no paran de informarme de la aparición de decenas de páginas web en las que se asocia la Marca Personal con este tipo de mensajes de enriquecimiento facil. Tienen un tufo a estafa piramidal que asusta.

Por mi, si consiguen engañar a alguien será problema suyo y del pringao que les haga caso. El problema es que poco a poco, el concepto del Branding Personal va prostituyéndose y asociándose a prácticas poco claras y muy superficiales.

 

Imagen de la página ganardinerofacil.comuv.com

Por otro lado, hace apenas un par de días leía en el blog “Lateral Consulting” de Guillem Recolons otro post sobre el mismo asunto al que se titulaba “La marca personal y los vendedores de huma/1”, y que venía a corroborar las tesis del primero, denunciando un tanto de lo mismo en cuanto a la rotunda falsedad de dichos mensajes que a más de uno pueden hacer pensar, muy equivocadamente, que en todo este asunto del posicionamiento personal es poco menos como aquello de llegar y besar el santo.

Yo no sé si esto tendrá mucho que ver con esa cultura del pelotazo que tanto se nos atribuye a los bien hallados en este país; o a aquella otra ley del mínimo esfuerzo que tan bien hemos aprendido en estas últimas épocas. Y es que tanto somos capaces de liderar un ranking como el del fracaso escolar, como otro como el de la picaresca, que para eso, dirán algunos, es un género inventado en esta tierra.

Y lo cierto es, como ya afirmaran los autores mencionados, que el posicionamiento personal es mucho más que todo eso.

Hace ya más de 20 años que Stephen R. Covey nos hablara de la “ética del caracter” y la “ética de la personalidad” –asunto que se tratará en un artículo específico para el caso–, y defendiera la primera de ellas como verdad en la que se sustentan los cimientos del éxito por el hecho de suponer en el individuo la posesión de cualidades como: “la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia…” De tal forma que con una combinación de todas ellas y añadiendo una muy gran dosis de trabajo y esfuerzo, sean nuestras compañeras en nuestro particular transito por la senda que nos acerque a la obtención de nuestro éxito.

Y es que no debemos olvidar la ley natural de la siembra y la cosecha:

Uno hace el esfuerzo y el proceso sigue. Siempre se cosecha lo que se siembra; no hay ningún atajo.

Stephen R. Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.