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Posts etiquetados ‘Portales de empleo’

27
Jun

«BeKnown + Facebook = networking profesional»

Fue ayer mismo cuando descubrí, trasteando por la red, la nueva aplicación BeKnown que Monster ha lanzado para los usuarios de facebook como herramienta de networking profesional.

Apenas comencé a completar mi perfil, recibí de mi gran amigo José Luis del Campo Villares un invitación de amistad para agregarlo como contacto profesional en la misma red en la que me estaba registrando. Después me entretuve en leer el post que sobre el asunto  este gran profesional que es don José Luispublicaba en su blog.

A partir de ese momento, rápidamente ha trascendido el nacimiento de esta nueva red concebida, al parecer, para que los usuarios puedan manejar a un tiempo su identidad profesional y personal desde un sólo lugar, y además de permitir gestionar la búsqueda activa de empleo igualmente facilitar una herramienta a empresas y organizaciones para la búsqueda de los perfiles adecuados dentro de la red de contactos sociales más utilizada del mundo: facebook. Leer Más »

19
Jun

«Alicante Emplea» a modo de presentación

Siempre he pensado que las cosas no ocurren por casualidad. Todo tiene su razón de ser. Las cosas pasan por causalidad.

Y así, por una serie de causalidades —de las que ya os hablé en su momento — fue como me encontré adentrándome en el estudio de las apasionantes Ciencias del Trabajo.

Por otra lado, el haber estado tan sensibilizado con los efectos que el desempleo produce en las personas también fue unas de las causas —lo dicho— que me animaron a comenzar la andadura de este proyecto, que comienza a ser realidad, y que hoy tengo el gusto de compartir con todos, lectores y amigos, conocidos y por conocer, y del que muchos, cosa que me alegra sobremanera, ya venís sabiendo «AlicanteEmplea.com», el portal de ofertas y demandas de empleo de la provincia de Alicante.

El qué y el por qué de «AlicanteEmplea.com»  Leer Más »

24
Abr

«Hablando del Currículum» parte I

Me venía resistiendo a entrar en este asunto. Ya es mucho lo que se ha hablado y escrito sobre el famoso Currículum como para pensar que yo pudiera tener algo más que aportar que añada algo de valor a la cuestión. Por otro lado, también será que esto del Currículum, así tal cual, me suena en un principio simplemente a papel; con el valor, simplemente, de un trozo de papel. No obstante, aún con todo, me arriesgaré a hacer alguna reflexión.

Así pues, la Real Academia Española, define el Currículum Vítae como una “relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona”, y no seré yo –válgame Dios– quien se atreva a debatir con tan solemne institución, a no ser para añadir que estos calificativos debieran considerarse con unas buenas dosis de criterio, orden esmero aplicadas al conjunto de su planteamiento.

Y es que yo soy de los que pienso, por un lado, que un Currículum deber ser algo muy vivo y dinámico, y por ello, a un tiempo, flexible y efímero como la esencia de la vida misma, el cual se actualiza día a día, durante todos los días de esa vida profesional. Así mismo, como reflejo de la vida, este deberá ser consistente y perdurable, de manera que marque y deje huella digna de recordar. Eso, al fin, es parte de la vida; la paradoja de nuestra vida.

Por otro lado, también afirmo que nunca un Currículum auténtico podrá ser el mismo según sea la persona o entidad a quien vaya dirigido. El Currículum es como una carta de amor que teniendo que transmitir algo más que hechos, debe transmitir sensaciones. Y al igual que no se nos ocurriría remitir un mismo escrito para dos amantes diferentes, no podremos redactar un mismo Currículo para dos actores –posibles contratantes– distintos.

De este modo, ¿quién será entonces capaz de plasmar todo lo necesario y no más que justo, de la manera adecuada en algo tan rígido, estático y sin sentidos como es ese trozo de papel, de tal forma que nuestras esperanzas adjuntas no acaben a la par que el documento, a las primeras de cambio, en una vil y cruel papelera?

El ideal que se busca desde el concepto del marketing personal es conseguir que el profesional sea el personaje elegido y no el actor buscador. Pero aún así, y con todo, es el Currículum algo de lo que, la mayoría de los mortales, aún no podremos prescindir. El Currículum es nuestra tarjeta de visita y nuestra carta de presentación, y es también, en gran cantidad de casos, nuestra oportunidad de causar una primera buena impresión. Ahí está su importancia. Ahí reside su valor.

Así que, puestos en faena, deberemos intentar que nuestro Currículum sea una instantánea personalizada –con el destinatario siempre en mente– que nos refleje de la manera más certera y fiel pues, al fin, tendrá que ser la diferente autenticidad de nuestro perfil lo que llame a despertar el interés “del contratante de la parte contratante”. Harto difícil es, pero no hay por qué desesperar.

El triste destino del Currículum

Con todo, y siempre con nuestro objetivo claro y nítido bien presente, será menester adiestrarnos en la manera de realizar ese papelillo del que venimos hablando. Y aunque para gustos los colores, sí es conveniente mantener cierta etiqueta a la hora de presentar el dichoso documento.

Lo dicho, consejos y maneras, en la red, las que desee el consumidor. Y aún asumiendo lo dicho al principio de este artículo, –que muchos hayan que sepan más del asunto– a este que escribe le gustaría poder aportar su granito de arena si esto significa colaborar de alguna manera en el posicionamiento personal y la búsqueda activa de trabajo para el profesional –por ardua e ingrata que nos pueda parecer dado el escaso resultado que, aparentemente, se suele obtener de este ejercicio–.

Por otro lado, también es cierto, y debemos de tener en cuenta, que al día de hoy se ha producido una evolución en estos menesteres de búsqueda de ese anhelado puesto laboral impregnados de la conciencia y cultura 2.0, –con sus pros y sus contras— lo que nos acerca a muchas más y nuevas herramientas que nos pueden facilitar el alcanzar esa visibilidad que permita a nuestra real y notoria diferenciación, situarse de modo y posición tal que podamos ser encontrados, por aquel que busque, con mayor facilidad.

Todo ello, a partir de este momento, junto con portales de empleo, buscadores y otra información que pueda ser útil para la empresa que nos proponemos –que abierta queda a sugerencias— se irán refiriendo a la vez que agrupando en la página que para tal fin en esta bitácora se ha dado por llamar «Herramientas».

Y dicho lo dicho, sin nada más por el momento, nos ponemos a la tarea que, como nos recuerda el dicho, para mañana es tarde. Y siempre a su disposición, se despide antamente…

«Sólo tienes una oportunidad para causar una primera buena impresión»

27
Mar

«Claudicación o dignidad profesional»

En 1981, el filósofo y sociólogo Jürgen Habermas, en un intento de establecer el marco apropiado dentro del cual el poder fuera capaz de alcanzar el grado de legítimo, definió su Teoría de la Acción Comunicativa.

Jürgen Habermas

De esta forma, estableció tres condiciones mínimas que deberían ser manifiestas para darnos la capacidad de distinguir una negociación entre las partes basada en la razón y el interés mutuo, de otra basada en la manipulación, la fuerza y el engaño.

De estos tres requisitos sine qua non que daban la posibilidad de legitimidad al poder, son los dos primeros los que dan significado a lo que en este momento nos atañe, a saber:

  1. La libertad de la partes, empezando por la libertad de pensamiento, de conciencia, de expresión, de modo que todos los participantes sean libres para exponer sin limitaciones su argumentación sobre el asunto.
  2. La igualdad de las partes, de tal forma que todos los argumentos, desde su origen, tenga el mismo peso dentro del proceso de discusión.

Hace unos días, mi buen amigo José Luis del Campo Villares escribía el artículo «Cuando los esclavos quisieron trabajar en Mango» en el que criticaba las declaraciones, y la propuesta para acabar con el paro juvenil, que Isak Andic –cofundador junto a su hermano Nahman del imperio Mango— realizaba en el foro del Instituto de la Empresa Familiar.

Imagen de http://www.elblogderrhh.com de Juan Martínez Salinas

En esta propuesta, los jóvenes de hasta 30 años ejercerían bajo un contrato de aprendizaje, exento de pagos a la Seguridad Social –con lo que no cotizarían a la misma– y con salario no sujeto a convenio colectivo alguno, pero negociado, eso sí, directamente entre empresa y trabajador y nunca por debajo del Salario Mínimo Interprofesional –ver  noticia en ElPaís.com–.

Y es por todo ello por lo que don José Luis del Campo se preguntara “¿por qué se le llama contrato de trabajo cuando se quiere decir esclavitud laboral?.

Desde hace unas semanas, aún a sabiendas del defectuoso –cuando no fraudulento– funcionamiento de los portales de empleo, pero desde la esperanza de que con ello pudiera ayudar a alguna persona –si no a encontrar, que ojalá– a activar su búsqueda activa de empleo, he estado publicando ofertas de trabajo para la provincia donde resido, Alicante, desde mi blog Alicante Emplea y en las que me he encontrado, en cuanto a lo que se requiere en relación a cuanto se ofrece, verdaderos insultos tanto a la inteligencia como a la dignidad de la persona y el profesional.

Y es que la coyuntura ha roto las reglas de juego. Ya no existe, en la negociación ni libertad, ni igualdad entre ambas partes negociadoras como exigía Habermas, y cuando no existen reglas válidas, la negociación nace viciada in radice. Ya no existen, entonces, las condiciones necesarias para la justa negociación y, desde ese momento, el profesional pierde su poder. Y cuando el profesional pierde poder su dignidad se pone en peligro.

Al día de hoy, el profesional empleado aún dispone de alguna herramienta –aunque los sindicatos parecen haberlo olvidado– para mantener ciertas condiciones de negociación. El profesional desempleado –de los que los sindicatos se han olvidado por completo– está totalmente indefenso.

El propio Habermas, desilusionado, se vio en la necesidad de cuestionarse sus planteamientos y durante los años 90, habiendo perdido la confianza en sus propios argumentos, hubo de reformularlos con otras opciones más cercanas a la regulación jurídica, que en este país ya sabiendo como funcionan los poderes legislativos y ejecutivos, aviados andamos.

Y el asunto final pues ¿cómo deshacernos de las nuevas cadenas de la Economía postsubprime?