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Posts etiquetados ‘Personajes’

12
Nov

El marketing y tú

Siendo el título de este blog –por lo menos en su primera parte– «Marketing Personal», tal vez no estaría de más realizar una aproximación a este concepto, esto es, el concepto de marketing y la influencia que el mismo puede tener en nuestra vida personal y profesional. De esta forma se podría afirmar que:

Marketing es, ante todo, una filosofía que consiste en orientar todas las actividades de la empresa hacia el logro de la satisfacción de las necesidades del mercado final o del consumidor.

José Mª Ferré Trenzano “Marketing Personal” pág. 23

Partiendo de esta definición se podría añadir que el Marketing nace como una necesidad en el mismo momento en que el consumidor ya no compra todo lo que el mercado produce y es, de esta forma, la organización empresarial cuando, a partir de ese momento, decide actuar y salir en busca del consumidor perdido –extraviado al menos– y ofrecer al mundo satisfacción en sus necesidades de consumo.

Y es que  no olvidemos, mal que a algunos nos pese, vivimos en una sociedad sustenda en la acción de consumir, y por lo tanto es el consumidor el que marca ciertas reglas –no todas, sólo las que le dejan– pero sí las suficientes como para darnos cuenta de que si no tenemos clientes, no tenemos nada. Por tanto, desde esta perspectiva, el cliente será el centro de nuestra atención y el motivo de nuestros desvelos; a él dedicaremos nuestros esfuerzos, lo cuidaremos, lo mimaremos hasta enamorarlo  y, poco a poco, este, el cliente, se irá conviertiendo en nuestra razón de existir y el marketing, de la misma forma, en una manera de vivir.

Si aceptamos todo lo dicho como una realidad,  –por más que haya quien se ha interesado en desvirtuar su función y utilidad– no será difícil darse cuenta de la trascendencia del marketing en cualquier  ámbito empresarial y, añado, profesional.

Nuestra diaria gestión operativa

¿Y cómo es que esto nos puede afectar a nuestro quehacer diario? Pues es que resulta que, con poco que se pare uno a pensar se dará cuenta, sea por ventura o desventura, que la gestión operativa de nuestras vidas no dista mucho de la gestión operativa organizacional.

Todos  tenemos nuestro debe y nuestro haber,  deudoresacreedores –por desgracia  de estos últimos alguno más– y muchas, muchas cuentas que cuadrar. Del mismo modo también contamos con proveedores y, al fin –hoy el que tiene suerte y fortuna– cuenta con sus clientes, de los que a fin de mes –es lo habitual– cobran el importe pactado por unos servicios previamente prestados. Y cada día, de esta forma, ejecutamos nuestras propias estrategias de gestión y, espero, ya nos vayamos dando cuenta de la importancia del concepto del que se trata, el marketing en el día a día.

El marketing del día a día que nos puede ayudar a detectar esas necesidades que cubrir, reconocer esas facultades que necesitamos adquirir y encontrar a ese cliente al que podemos servir; y con la suma de todo ello poder alcanzar nuestras metas propuestas. Y todo ello sin olvidar que el marketing bien entendido, no sólo nos ayuda a vender, sino que nos ayuda a mejorar.

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1
Nov

«Liderar desde atrás» y la filosofía Ubuntu

Es en más de una ocasión en las que el gran Nelson Mandela, echando la vista atrás, –en su autobiografía El largo camino hacia la libertad— pone de manifiesto la influencia del que fuera su padrino, su padre adoptivo, el regente del Gran Lugar, de su pueblo  los thembu,  Jongintaba Dalindyebo; hasta el punto de reconocer que como líder siempre se mantuvo fiel a los principios que el mismo le transmitió, y afirma no dejar de recordar el axioma de este:

Un líder es como un pastor que permanece detrás del rebaño y permite que los más ágiles vayan por delante, tras lo cual, los demás les siguen, si darse cuenta de que en todo momento están siendo dirigidos desde atrás.

Nelson Mandela

(El largo camino hacia la libertad – pag. 34)

Posiblemente sea por eso que no resulta para nada extraño el que Richard Stengel haya titulado el capítulo 4 de su libro El legado de Nelson Mandela,  “Liderar desde atrás”.

Invictus

En palabras de este autor, “Mandela creía sinceramente en las virtudes del equipo, y sabía que para que su gente diera lo mejor de sí misma tenía que asegurarse de que participaban de la gloria y, lo que era más importante, de que notaban que influían sus decisiones” –El legado de Nelson Mandela, pag. 75–.

El estilo de liderazgo que el mismo ejemplo de su vida nos enseña Mandela no es aquel de quien invita a ser seguido. El estilo de liderazgo de Mandela es el de quien gusta y opta por delegar; y delega sin miedo, sin ese miedo que para algunos esto supone al pensar en el riesgo de la pérdida de su estatus.

Mandela no busca adeptos. Mandela necesita colaboradores. Y fue esto lo que le lleva a rodearse de muchos que le superaban en agudeza e inteligencia, y al actuar de esta forma su logro se traduce en conseguir rodearse de comprometidos aliados con su proyecto.

Este es el liderazgo de Nelson Mandela, al más puro estilo de la filosofía Ubuntu del que otro famoso africano diría:

Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos.

Desmond Tutu

Y así, desde ese espíritu, muy posiblemente, seamos capaces de cimentar los verdaderos pilares desde los que construir equipos auténticos.

17
Oct

El concepto de la «Marca Usted»

En la vida todavía, y por fortuna, tenemos de vez en cuando esos pequeños momentos, que aún mezclados y añadidos entre la bendita rutina del día a día, hacen que uno piense que ha merecido la pena el levantarse por la mañana. Son asuntos, por lo general, sencillos y, normalmente, imprevistos.

Un buen ejemplo de esto, en mi caso, podría ser el tener la oportunidad de compartir una interesante plática con una persona interesante; que no es ni más ni menos lo que hace un par de mañanas me ocurrió con mi buena amiga Gabriela Molise.

El tema de la conversación estuvo centrado en la situación del mercado de trabajo en el momento presente, y alguna particularidad añadida nada desdeñable de abordar como podría ser la problemática de una correcta reincorporación a la vida laboral del —según Griñán, oferente de empleo— más habitualmente conocido como desempleado y, en este caso, de larga duración.

Y es que cuando alguien, aun con la mochila de la vida rebosante de vivencias, experiencia y profesionalidad, se ve apartado, a veces de forma traumática, durante un periodo más o menos largo de la actividad y el ejercicio de su profesión, es muy probable que empiece a sentir temores y ansiedades ante un futuro incierto que no sabe muy bien no sólo como vendrá, sino como desearía que llegase.

Y en este contexto, entre planteamientos, hipótesis y enfoques que sobre el asunto íbamos compartiendo, como una alternativa que pudiese mejorar la visión de nuestro impredecible mañana, apareció el ya conocido concepto de la «Marca Usted» que Tom Peters esgrimiera hace ya más de una década.

Ellos han dejado de ser responsables de nuestra carrera profesional –y, por extensión, de nuestra vida–. Lo somos nosotros; de nosotros depende lo que vayamos a ser.

Tom Peters (en 50 Claves para hacer de usted una Marca)

De esta manera, el planteamiento se transforma en un ejercicio de responsabilidad personal; en el reto apasionante de tomar las riendas de nuestra propia vida; básicamente, tan sencillo y tan complicado a un mismo tiempo.

Y nadie dice que esto sea fácil –y con la que está cayendo–, pero la forma de entender este complicado asunto, según mi parecer, pasa por asumir que somos profesionales, inmersos en un turbulento entorno, en el que ofrecemos unos servicios –nuestro trabajo– a un cliente –la empresa– que nos abonará por los mismos un precio estipulado durante un periodo de tiempo acordado, desde la visión de una transacción comercial: básicamente, tan sencillo y tan complicado como esto.

Posiblemente ya nunca tengamos la ocasión de realizar el mismo trabajo, día tras día, para una misma empresa, durante toda una vida. Posiblemente ya nunca volvamos a trabajar, a vivir de la misma manera.   Posiblemente nuestra vida se convierta algo más incomoda pero, como dijera Tom Peters, “nos la han devuelto. El desafío: ¿Qué vamos a hacer con ella?”.

Lectura recomendada:

«La marca profesional de los nuevos profesionales»

9
Oct

No seas «Ñu»


Rafa Méndez

Rafa Méndez

Ya hace algún tiempo que escribí un articulo en el que hacía referencia a este animal de origen africano, el Ñu,  así como al controvertido como a veces polémico, pero no por ello menos genial profesor de baile, Rafa Méndez, del conocido, entre nuestros jóvenes, concurso de baile Fama Revolutions.

Cierto es que muchas cosas, como los programas de televisión, a base de repetirse, y en aras de alcanzar el máximo nivel de audiencia, van acabando como aquellos que ostentan el poder demasiado tiempo, van degenerando y perdiendo la autenticidad que en el origen pudieran tener. Pero como fuera que aquí no se trata de hacer crítica televisiva –ni política por el momento– no quisiera desaprovechar este ejemplo que nos brinda el afamado docente, para compararlo con lo que nos lleva, el posicionamiento personal.

Y es que, desde su principio, el recibir en la “Academia” el calificativo de “Ñu” de parte de tal coreógrafo, no era como para andar muy contento, pues de lo que se trataba era de mostrarse ante el tutor como “Amazing”, “Energy” –que en este caso no nos vale Ñu como animal de compañía–.

Y el asunto es que está muy claro. ¿Qué es un Ñu? Pues un Ñu no es otra cosa que un animal; un animal más de los que habitan en la sabana africana. Viven en manadas, grises y uniformes manadas de cientos, y son todos iguales, muy iguales. Ante la menor sospecha de peligro se aterran. Y su terror y lo combaten escondiéndose los unos detrás de los otros para así no ser reconocidos, para así, estiman, tener una oportunidad de salvación.

Esto es un Ñu. Simplemente.

Todos tenemos miedo. No es malo tenerlo. Lo que más debemos temer del miedo es a este mismo y que sea él el que se adueñe de nosotros. Tan sólo eso.

A lo único que tenemos que temer es al miedo por sí mismo.

Franklin Delano Roosevelt

De este modo, si es de posicionamiento personal de lo que estamos hablando, precisamente de lo que se trata, más que de combatir el miedo, sería el de asumir que existe, que está ahí, de aprender a convivir con este si fuera preciso, pero no desde el paisaje gris,  sino buscando nuestro lado “Amazing”, que está seguro, y evitando, siempre, siempre, convertirnos en un «Ñu».