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Posts etiquetados ‘Futuro’

6
Feb

Reinicio y puesta en marcha


redivex 2009

Momento de la Conferencia en redivex 2009

Hace ahora un par de años, el 11 de marzo de 2009, en Valencia, tuve la oportunidad de asistir, en el marco profesional de redivex 2009, a la conferencia que ofrecieron tres grandes de nuestro entorno económico como Leopoldo Abadía, Fernando Trías de Bes e Isabel Aguilera.

Muchas e interesantes asuntos se trataron en esta Conferencia. Muchas e interesantes afirmaciones salieron de este evento, pero en este artículo, y para cumplir el objetivo que se busca, me gustaría recordar especialmente dos respuestas dadas por Isabel Aguilera.

Entre los asistentes, como en cualquier conferencia de análisis económico, había gran curiosidad por saber la opinión de los ponentes en relación al momento en que nuestra economía “tocaría fondo”; a la respuesta de Isabel no le faltó peso: “Si me doy cuenta de que me han tirado a una piscina, no espero a tocar el fondo para comenzar a nadar”.

Isabel Aguilera

La segunda respuesta a la que me refería se dio ante la curiosidad de los asistentes sobre qué es lo que iba a suceder en el futuro inmediato: “que tendremos que trabajar mucho más para ganar menos y vivir peor”, afirmó con rotundidad, además de añadir: “Para salir de esta crisis hace falta liderazgo individual y mucho trabajo. Tenemos que preguntarnos qué podemos hacer por nosotros y nuestro entorno en lugar de qué pueden hacer los demás por mí”.

El pasado 20 de enero asistí a la presentación de libro de Evaristo Ferrer«Cómo leer la prensa económica», y tras escuchar el análisis de nuestro entorno actual que hacía tan prestigioso profesor, en el capítulo abierto a las preguntas llegó aquella interesante –por parte del consultor Alfredo Muñoz— sobre su visión sobre el actual Mercado Laboral y de la situación del profesional en este comienzo de 2011 –clave, cuentan, para el futuro próximo de millones de trabajadores–.

Las claves de nuestro futuro como profesionales, para el profesor Ferrer, fueron claras:

  • Cambio de mentalidad.
  • Orientación hacia el trabajo.
  • Un calendario de trabajo más proporcionado, reduciendo festivos y orientado hacia la productividad.

Para acabar recordándonos aquello que dijo Ramón Tamames sobre que “los españoles trabajamos muy poco, y los pocos que trabajamos tenemos que trabajar mucho”.

Por otro lado, recordar la facilidad para encontrar, en estos últimos tiempos, en las estanterías de cualquiera de las pocas librerías que todavía quedan, un largo listado de libros que nos enseñan todos los trucos, de cómo hacer currículos eficaces en 7 días, de cómo estar trabajado en 15, de cómo superar entrevistas, libros que no enseñan cómo encontrar el empleo de nuestros sueños aún con la que está cayendo –los hay de todos los gustos, precios y colores– y hasta alguno, por lo menos en la portada, parece que se alegra de que hayamos perdido el empleo –que decir a alguien que acaba de dar con sus huesos en la puta calle: “Te han despedido ¡Enhorabuena!”, ya le vale algún punto a la sensibilidad del autor, por mucha inspiración positiva que se quiera transmitir–.

Y es que el dar consejos parece fácil –sin pretenderlo, ciertamente, los da hasta un tipo como yo, aunque uno prefiere pensar que comparte reflexiones–. De todos lados nos llegan “cómos” y “por qués”, milagrosos unos y deprimentes otros, y en su mayoría procedentes de quienes tienen la fortuna de no haber sufrido nunca lo que padecemos sus humildes y desconcertados lectores deseosos de agarrarnos a un clavo ardiendo.

Con todo, creo llegado el momento de aprender a buscar, de hurgar entre lo verdadero y lo falso y entonces seleccionar –que buenos, haberlos los hay y muchos– y, así, ser, sobre todo, nosotros mismos; pero, principalmente, ser; y siendo, actuar, porque lo que verdaderamente creo es que ahora, en este preciso instante, es el momento más oportuno para actuar.

La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”

Henry Ford (1863 – 1947)

“Si me doy cuenta de que me han tirado a una piscina, no espero a tocar el fondo para comenzar a nadar”, que ya lo dijo Isabel Aguilera; pues ya toca ponerse a menear pies y brazos como descosidos para intentar salir a flote; que cuenta nos trae.

Mucho hemos pasado en estos años –que bien largos que se están haciendo y lo que nos queda por pasar–, y no digo yo que haya que olvidar. No será cuestión de formatear para acabar con el pasado, que del pasado se aprende en el presente para construir el futuro. No, no es cuestión de olvidar, sino de afrontar, porque por muy mal que creamos que lo hemos hecho, siempre tendremos la oportunidad de volver a empezar, y así, con todos los datos bien guardados en el disco duro, con mentalidad abierta, con buena fe, con muchas ganas, reinicio y puesta en marcha.

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12
Ene

La «planificación» como «necesidad». Mueve ficha, ya.

Francamente pienso que es mucho más apetecible y motivador reflexionar sobre el futuro en épocas de bonanza. Cuando el viento sopla a favor y la mar está en calma, siempre resulta mucho más sencillo el conseguir dirigir nuestra embarcación por el rumbo deseado mientras, entretanto, disfrutamos, además, de una plácida travesía. Aunque, lo cierto es que yo tengo muy poco parecido —más bien ninguno— a eso que llaman un “lobo de mar”. Además estoy convencido de que es un asunto genético que ha hecho mella en mí como lo hizo antes en mis antepasados desde hace muchas generaciones. Así que esa es simplemente una opinión y esta una perspectiva que no para todos ha de ser la misma.

Así, como tan patente es mi desconocimiento en las artes del mar, no es menos cierto, por otro lado, doy fe, que atravesemos el momento que atravesemos, nos encontremos en la situación que nos encontremos, y nos cueste lo que nos cueste, si queremos alcanzar un objetivo, el nuestro, el que nosotros deseemos, será una «necesidad» ineludible una correcta «planificación» de nuestro rumbo, con la presencia, incluso, de aquellas famosas cuestiones del dónde, cómo, cuándo y por qué.

La reconsideración de nuestro rumbo profesional —tanto como el vital— debiera ser algo más que una práctica en momentos de necesidad —que es en esta situación de forma muy posible, precisamente, cuando menos la practiquemos—. Y es que lo verdaderamente peligroso es no saber hacia dónde nos dirigimos; que ya lo decía el filósofo cordobés:

No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.

Lucio Anneo Séneca (4 a.C. – 65 d.C.)

Saber adónde queremos llegar, examinar nuestras herramientas, nuestras armas, diseñar nuestros modos y concebir nuestro plan; vivir, en fin, estratégicamente mirando de frente al mañana.

Gestión EstratégicaY como todos cambiamos, tanto como cambia todo a nuestro alrededor, debemos andar ligeros y sentirnos flexibles. De esta manera, un objetivo y un plan no tienen por qué ser rígidos, definitivos. Podemos modificarlos, redifinirlos cuantas veces queramos, necesitemos o, simplemente, nos apetezca. El objetivo y el plan no son los dueños de nuestra vida, sino muy al contrario. Pero para eso, para poder rediseñar nuestra senda, antes tenemos que haber marcado por dónde empezar el camino.

Y así, si quieres algo más de la suerte tendrás primero que buscarla con trabajo y tensón y ponerte frente a ella cara a cara. Es la única manera de encontrarte con su sonrisa.

Mueve ficha y comienza ya, en el presente, a ganarle la partida al futuro.