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Posts etiquetados ‘Estereotipo’

8
Nov

Inmigración, Estereotipos y Prejuicios (y III) -La Aculturación-

(Viene de atrás) Sobre estas “nuevas formas” de prejuicio que se señalaron, no entraré en formulaciones académicas –y no por carecer de interés el asunto– sino sólo apuntar que, al fin,  ante lo mal que supone el ser visto en actitudes racistas en la sociedad de hoy, todas ellas no son más que actitudes negativas solapadas, realizadas de forma indirecta, incluso, y buscando justificaciones que permitan mantenerse a la vez que conviven con los valores igualitarios y de justicia que se parece sentir y defender.

AculturaciónPor otro lado una cuestión también interesante es esa percepción que los inmigrantes tienen de la sociedad española. De esto vemos algún comentario no menos interesante en el artículo que citaba del ElMundo.es,  “El mapa de los extranjeros”“Se nos entiende mejor y eso facilita la integración”, revela, pero admite que siguen habiendo prejuicios. “Los españoles no son racistas y la fama de los rumanos está, a veces, justificada”, dicen la pareja rumana formada por Irina y Mario.

Y es que realmente, según el estudio aportado por Díez Nicolás (2005) el conjunto de la población inmigrante entrevistada en el mismo tiene una visión bastante positiva de los españoles.

Llegado este punto, sería conveniente para terminar esta visión que he intentado plasmar referente a la inmigración, los estereotipos y los prejuicios, abordar el concepto de aculturación, que no es otro que la “recepción y asimilación de elementos culturales de un grupo humano por parte de otro” —rae— y, desde la perspectiva que nos ocupa, el poner en contacto a los miembros de dos o más culturas o subculturas diferentes, en un proceso en el que se distinguen dos niveles: el individual (aculturación psicológica referida a los cambios que se producen en los individuos) y el grupal (referido a los cambios políticos, económicos, etc.).

En este sentido, uno de los modelos más aceptados sobre los procesos de aculturación es el presentado por Berry (2001), en el que el autor afirma que los inmigrantes asentados en una nueva sociedad deberán enfrentarse a dos decisiones que se convertirán en cruciales para su futuro, a saber: 1) decidir si su cultura es un valor a mantener y defender dentro de una nueva realidad en la que vive, y 2) decidir si está dispuesto a establecer y mantener relaciones con los miembros de la sociedad por la que han sido acogidos.

Aculturación (Fuente imagen: http://www.definicionabc.com)

Estas dos variables definirán las cuatro posibles estrategias que pueden adoptar estos inmigrantes: integración, asimilación, separación, y marginación. A este planteamiento habría que añadirle una nueva variable la cual correspondería a la perspectiva de la sociedad que acoge al inmigrante, y de esta forma, con la conjugación de todas, el resultando sería el modelo final elaborado en función de esta combinación de estrategias de aculturación elegidas por inmigrantes y los miembros de las sociedad de acogida y, según fuera este, se alcanzaría una relación intergrupal consensuada, problemática o conflictiva.

Lo cierto de todo es que el fenómeno de la inmigración ha cambiado profundamente la estructura social de nuestro país, y aunque del artículo sobre el que se trabaja –que nuevamente recomiendo “Estereotipos, Inmigración y Trabajo”— se desprende una manifestación no excesivamente negativa hacia el inmigrante, no cabe duda que estos sentimientos existen y emergen con mayor fuerza al tiempo que se detecta hacia este esa competencia, que ya se ha mencionado, referente a los recursos, y en particular, al puesto de trabajo.

Este trabajo fechado en 2008 ya parece contemplar los efectos que el desempleo conlleva hacia tales sentimientos negativos, aunque según ha trascurrido el tiempo, a la vez que empeorado la situación en nuestro mercado de trabajo, intuyo, que los resultados sobre el racismo aplicados a la inmigración no habrán hecho otra cosa más que empeorar, alimentando los sentimientos discriminatorios hacia una población no autóctona.

Con todo, el hecho es que no se puede dar la espalda a una realidad tan presente, por lo que será necesario el estudio de estos procesos de aculturación con el fin de facilitar la convivencia entre grupos favoreciendo la integración e intentando evitar conflictos tanto individuales como colectivos.


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6
Nov

Inmigración, Estereotipos y Prejuicios (II)

Temporeros (Fuente foto: http://www.laverdad.es/albacete)

(Viene de atrás) Estas actitudes negativas hacia la población extranjera –especialmente extracomunitaria– a las que se hace referencia en la primera parte de este artículo, se ponen especialmente de manifiesto  al observar los niveles ocupacionales en la que esta se encuentra situada, siendo por lo general los estratos profesionales más bajos y en sectores donde la mano de obra autóctona escasea y en los que se manifiesta tanto una notable diferencia en cuanto a aspectos salariales como de condiciones para el ejercicio de su trabajo. Y es a esto a lo que, se entiende, que se refieren  MoyaPuertas cuando sugiere el estudio de  “las condiciones materiales en las que acontece la realidad de la inmigración”.

Definiendo un estereotipo como “un conjunto de creencias, compartidas, acerca de los atributos personales que poseen los miembros de un grupo” (Morales y Moya, 1996), y no existiendo demasiados estudios al respecto sobre la forma de estos en España hacia la inmigración, sí se pueden sacar algunas conclusiones a través de los trabajos realizados por Galán (2006) e IgartúaMuñiz y Otero (2006). Ambos, aunque en diferentes contextos, analizan la imagen del inmigrante según el trato que se la ha dado en series de ficción —El Comisario (84 capítulos) y Hospital Central (102 capítulos)– y la reflejada en los informativos, tanto emitidos en televisión (TVE1, Antena 3 y Tele 5) como en prensa escrita (El País, El Mundo, ABC y La Razón).

Racismo y Estereotipo étnico

Así, en el primero se comprueba las connotaciones negativas atribuidas a los personajes representados por los inmigrantes, bien siendo estos los causantes de conflictos, o apareciendo otros personajes víctimas de los conflictos producidos por los primeros –si bien es cierto que en las últimas temporadas se observó una mejoría sobre los mensajes más positivos hacia este colectivo–. En el segundo estudio se observa, de manera parecida, un trato negativo hacia los inmigrantes en nuestro país, pues la mayoría de las noticias relacionadas reflejaban la alineación entre la inmigración y la delincuencia comprobando, incluso, un mayor nivel de sensacionalismo en este tipo de informaciones.

En cuanto a los prejuicios, aprovecharé la definición que los autores del estudio sobre el que se basa el presente trabajo, Miguel MoyaSusana Puertas plantean al decir que los prejuicios se “conciben como pensamientos, conductas o afectos negativos hacia ciertos grupos y sus integrantes. Se trata de una definición más amplia que la de estereotipo, pues no solo incluye a las creencias o pensamientos que se tienen sobre los inmigrantes sino tambiéna los afectos y conductas hacia ellos”.

Es también interesante para lo que se trata en este momento, la afirmación que los mismos autores realizan al señalar que “el prejuicio es una ideología que justifica la desigualdad entre los grupos, y esto se consigue no solo con una imagen negativa de otros grupos, sino a veces transmitiendo una imagen positiva de ellos, aunque limitada a ciertas dimensiones”.

Gitanos españoles (fuente foto: http://www.elmundo.es)

Partiendo de que la población española no se declara demasiado negativa en cuanto a sus prejuicios hacia los extranjeros, sería curioso observar los resultados obtenidos en cuanto a estos prejuicios hacia los inmigrantes que muestran una diferencia sustancial en su valoración según sea el grupo étnico sobre el que se les cuestione, siendo hasta 2001 los gitanos los peor valorados y remplazados, a partir del 11-S, por árabes-musulmanes —Díez Nicolás (2005)–.

Otro resultado muy destacable e importante es el que se detecta al ser preguntado los españoles sobre cómo perciben ellos el trato que la sociedad en general, hacia los inmigrantes, así como en cuanto a su grado de racismo y xenofobia. De esta manera se comprueba que los españoles perciben actitudes más discriminatorias entre los españoles en general que dentro de su contexto familiar y social, así como más racismo entre dicho contexto y ellos mismos (Morales, 2003).

Pero aun reconociéndose la población de nuestro país poco negativa hacia el inmigrante, no parece concordar mucho esta opinión con la situación real en en la que estos se encuentran, como ya se apuntó en algún momento de este trabajo, dentro del mercado laboral. Así se barajan diferentes explicaciones a este fenómeno, siendo una de ella muy consistente el pensar que el prejuicio, al estar mal visto el manifestar de forma pública sentimientos negativos de carácter racial o de origen, esté adoptando “nuevas formas” , siendo ahora estas más sutiles en las maneras de manifestarse.

(Sigue…)

5
Nov

Inmigración, Estereotipos y Prejuicios (I)


Estereotipos de Inmigración

Acabo de terminar de leer el interesante artículo de Miguel Moya y Susana Puertas que con el título “Estereotipos, Inmigración y Trabajo” publicaran en el año 2008 en Papeles del Psicólogo. Igualmente me ha llamado la atención la publicación del digital ElMundo.es en su edición de ayer y titulado “El mapa de los extranjeros”.

A raíz de estas lecturas –muy especialmente por su alto nivel académico, sobre el trabajo de Moya y Puertas— creo que no estaría de más pararnos a realizar algunas reflexiones en cuanto a los prejuicios existentes en la sociedad española acerca de la inmigración y entender los procesos que nos llevan a estereotipar un sector social con tanto peso demográfico –el 12,3% al 1 de enero de 2009 (ver gráfico)– y por consiguiente, social y estructural, dentro de nuestras fronteras.

Dado que el asunto requiere, a mi entender, de cierta extensión para, así, no pecar de ligereza a la hora de tratarlo, y para no cansar al lector, he creído conveniente dividir el artículo en entregas que espero sean del suficiente interés como para ser seguidas hasta su final.

Y es que como ya de todos es sabido el paradigma referente a los movimientos migratorios en nuestro país ha sufrido cambios muy importantes en un periodo de tiempo relativamente corto. De esta forma, España –como bien indican los autores del artículo referido– ha pasado de ser un país tradicionalmente emisor de inmigrantes hasta la década de los 70, a convertirse en eminentemente receptor, siendo en el momento actual tras Alemania, el país de la Unión Europea con un mayor número de extranjeros residentes.

Ya este hecho, y los cambios sociales y culturales que por esta causa se han producido, hacen necesario un concienzudo estudio y, de esta forma, dentro del marco laboral que nos ocupa en este blog, comprender las causas de la presencia de estos grupos de población en determinados sectores profesionales y la incidencia de esto en el plano nacional.

Advertir, al igual que lo hicieran MoyaPuertas, que el presente artículo se basa en la repercusión del efecto de la inmigración referida a aquellos que realizan una vida plena en España; esto es que trabajan y conviven dentro del desarrollo habitual de nuestro entorno. No se tratará aquí, por no ser el caso que nos concierne, la inmigración ilegal que en ocasiones se toma como prototipo relacionándola de una forma muy directa a la imagen del subsahariano y la patera.

Estereotipos

Continuando de este modo con nuestro trabajo indicar, igualmente, la necesidad de tener en cuenta tanto aspectos psicológicos que crean la estereotipia y el prejuicio hacia los inmigrantes, como aquellos referidos a la auténtica situación de estos en cuanto a su pertenencia dentro del mercado laboral y la realidad social, como sería las particularidades de sus puestos de trabajo, sectores profesionales más representativos de los mismos, lugar de residencia, derechos sociales adquiridos, etc.

Incidiendo en los primeros aspectos psicológicos, autores como Solé, Parella, Alarcón, Bergalli y Gubert (2000), afirman la existencia de actitudes negativas hacia la población inmigrante que para ser entendidas deben tenerse en consderación tres dimensiones fundamentales: la seguridad ciudadana, la identidad cultural –desde la perspectiva de una visión como agresión hacia unas raíces autóctonas– y la competencia por los recursos disponibles,  –traducidos muy especialmente en el trabajo– observándose esta última de una forma mayormente notoria dentro del contexto de una alta tasa de desempleo y trabajo precario como podría ser el momento presente, pudiendo llegar a generar conflictos por la razón de origen del trabajador.

(Sigue…)