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Posts etiquetados ‘Entorno’

2
Ago

5 grupos de competencias orientadoras en tu carrera profesional

Con cierta frecuencia es aquello que más nos gusta hacer lo que coincide con aquello para lo que realmente servimos y que, por ende, mayor felicidad nos proporciona a la hora de dedicarnos a tal labor.

Posiblemente sea por ello tan vital el realizar una adecuada autoevaluación de nuestros perfiles personales con el fin de encontrar aquellas capacidades que a la postre nos van a permitir sentirnos realizados en nuestro quehacer profesional.

Esta trabajo de autoinvestigación se debería realizar con sumo cuidado evaluando y desde diferentes perspectivas con tal de que, al fin, alcancemos una herramienta adecuada sobre la que potenciar nuestras capacidades, no sólo en un momento dado, sino a lo largo de nuestra vida, apoyándonos, por supuesto, en esos puntos fuertes que, seguro, seremos capaces de descubrir dentro de cada uno de nosotros.

Con este objetivo, Peter Salovey —junto con John D. Mayer, uno de los padres de la Inteligencia Emocional— recomienda trabajar sobre cinco grandes grupos de competencias que a la postre nos servirán como factores orientadores del fin que tratamos:

  • El conocimiento de uno mismo y de sus propias emociones

Percibir y reconocer nuestros sentimientos, comprenderlos y, de esta forma, situarnos por encima de estos.

  • La capacidad de controlar las emociones propias

Controlar estos sentimientos desde la autoconciencia y ser capaces, con ello, de dirigir nuestra propia vida.

  • La capacidad de automotivación

La capacidad de generar nuestra propia energía con tal de que nos alimente en el camino de la consecución de nuestros objetivos.

  • La empatía o percepción de las emociones de los demás

Ser capaces de sincronizar con la esfera pública que nos envuelve, con nuestra sociedad, con sus necesidades y mantenernos en sintonía con nuestro prójimo.

  • El control de la relación con los demás

Que nos proporcionará nuestra competencia social y nuestra capacidad de liderar nuestro proyecto en medio de nuestra sociedad cercana.

La importancia de tomar conciencia desde nuestro interior de cada una de estas capacidades se sustenta en las enormes posibilidades que ello nos proporcionaría a la hora de desarrollar habilidades susceptibles de favorecer nuestra mejora continua. Todo ello, por supuesto, en la medida que seamos capaces de trabajarlas con el debido esfuerzo y constancia.

19
Jun

«Alicante Emplea» a modo de presentación

Siempre he pensado que las cosas no ocurren por casualidad. Todo tiene su razón de ser. Las cosas pasan por causalidad.

Y así, por una serie de causalidades —de las que ya os hablé en su momento — fue como me encontré adentrándome en el estudio de las apasionantes Ciencias del Trabajo.

Por otra lado, el haber estado tan sensibilizado con los efectos que el desempleo produce en las personas también fue unas de las causas —lo dicho— que me animaron a comenzar la andadura de este proyecto, que comienza a ser realidad, y que hoy tengo el gusto de compartir con todos, lectores y amigos, conocidos y por conocer, y del que muchos, cosa que me alegra sobremanera, ya venís sabiendo «AlicanteEmplea.com», el portal de ofertas y demandas de empleo de la provincia de Alicante.

El qué y el por qué de «AlicanteEmplea.com»  Leer Más »

13
Abr

«2.600 millones ¿de inversión o de despilfarro en formación?»


Mari Luz Rodríguez (fuente: europapress)

Hace apenas unos días que la secretaria de Estado para el Empleo, Mari Luz Rodríguez, nos anunciaba que el Gobierno tiene intención de destinar este año más de 2.600 millones de euros a la Formación por el Empleo, —en europapress el 08/04/2011— mientras aseguraba a un mismo tiempo que «la formación es la llave maestra que abre todas las puertas, porque es la política que mejor va a preparar para regresar al mercado de trabajo a las personas en situación de desempleo».

De esta manera, hasta ahí, quien escribe este artículo, que ha reiterado en diversas ocasiones su convencimiento del momento cambiante en su fondo y en su forma de la estructura del Mercado Laboral, no tiene objeción alguna, sino más bien lo contrario, ante tal afirmación –esta es la de la formación como clave y fundamento de la reactivación, y de la reformulación, de la actividad laboral–.

Pero la formación, la ocupacional, tiene un objetivo: la reinserción del profesional –a través del nuevo conocimiento, de la actualización y del reciclaje– en ese Mercado Laboral, y si ese objetivo no se alcanza, ni dos mil seiscientos, ni tres mil, ni un millón de millones serán la oportuna inversión, sino sólo un inoportuno despilfarro en formación.

Nos movemos dentro de un marco evolutivo en extremo, tanto por su rapidez como por la intensidad de los cambios que se realizan dentro del ejercicio profesional. Desde ese momento, ya no es válida ninguna formación estándar ya caducada, sino que será menester adecuar los contenidos a las necesidades modernizando y actualizando las actividades formativas renovando, para ello, temáticas y metodologías. Por otro lado, una acción educativa no estará realmente completa mientras no sea medible, pues ¿de qué vale gastar y gastar si no conseguimos nuestro fin y, además, no somos capaces de evaluar resultados e impacto? Será esta la única manera, como ocurre en los sistemas abiertos, en que la interrelación de todos los elementos participantes se conjugan hasta conseguir –a manera de homeostasisel objetivo común.

Así las cosas, tal situación de decadencia laboral a la par que de importantes y continuas transformaciones, –avances tecnológicos, la sociedad de la información– el profesional se ve abocado a una mayor flexibilidad y preparación necesaria, en actitud simbiótica y abierta de adaptación ante los retos surgidos, ante una empresa en constante evolución basada en modernos procesos de I+D+i. que elevan drásticamente la necesidad de nuevas competencias entre los profesionales.

Y es en momentos como los actuales cuando la formación cobra un papel fundamental para una adecuada y oportuna adaptación y desenvolvimiento entre las nuevas “reglas” que el mercado impone. Y concretando aún más si cabe, será la formación continua y ocupacional la herramienta protagonista y urgente que evite el desfase del profesional en el mundo laboral en forma de actuaciones improvisadas y desorganizadas y, por la tanto, en la mayoría de los casos tan poco eficaces –como las observadas hasta el día de hoy– en lo que debiera ser facilitar la ágil gestión del trabajador en el ejercicio de su profesión.

Atrás deberán quedar esos fantasmas traducidos en ineficacias, sospechas, intereses personales antepuestos a los comunes, politiqueos retranquentes y luchas por la cuota de poder. Todo es poco para llegar al fin de que desde el euro primero hasta el que haga dos mil seiscientos millones, todos, todos sean utilizados de forma optima para conseguir que el trabajador alcance su plena realización, su realización profesional.

6
Mar

«El entorno, la proactividad y los círculos de influencia (Parte I)»

Desde la organización empresarial como sistema se observa con facilidad como esta se encuentra inmersa “en un ámbito superior o sistema socioecnómico imperante que habitualmente denominamos «entorno» [1], de tal modo que descubrimos a la empresa inserta en un ambiente  con un elevado dinamismo y capacidad de cambio, con altos niveles de incertidumbre en el que la empresa interactúa día a día, y según sea esta capaz de adaptarse a ese entorno, manejarlo e, incluso, en la medida que le sea posible, modelarlo en favor de la organización, aseguraremos más o menos su supervivencia.

Así entenderemos la necesidad que la empresa tiene de conocer de la forma más exhaustiva posible el entorno en el que se desenvuelve e intentar predecir de forma analítica y reflexiva la dirección que este tomará en un futuro, todo ello con el fin de ser capaces de planificar estratégicamente el mañana que deseamos para nuestra organización.

Desde el momento en que la persona, desde su autonomía reflexiva, decide efectuar el tránsito desde su esfera privada hacia la esfera pública comienza una relación con otras personas, realiza entonces continuas acciones sociales y se convierte, por tanto en un ser social.

Fuente imagen: http://es.123rf.com

A partir de este momento, lo quiera o no, su vida, su presente y su futuro, por esa interactuación con sus congéneres, en mayor o menor medida se verá definida por la influencia de estos últimos; se verá marcada de manera profunda por su «entorno». Un entorno, por cierto, tan cambiantedinámico como el de la empresa y, en los tiempos que corren, tal vez, incluso, más caótico, contradictorio y turbulento.

Si entendemos entonces al hombre como ser social, si aceptamos que su entorno, en cierta forma, es la suma de los entornos de cada persona con las que interactúa y que por esto una gran parte de su vida depende de los cambios que se produzcan en el mismo y por acciones que no dependen del hombre como individualidad, sino a las acciones de otros hombres, no será difícil deducir la importancia que para el hombre tiene el conocimiento de su entorno, y descubrimos que, al igual que para la empresa, según lo razonado al principio de este artículo, es este un asunto de supervivencia, y por lo tanto suficientemente importante como para ocuparse del mismo.

De esta forma la persona, el profesional –que al fin es el motivo de este trabajo– tendrá la necesidad de estudiar y entender cuanto se relacione con todos esos factores externos que van a influir en el desarrollo de su día a día quiere, igualmente, gestionar su futuro de manera estratégica, que no es otra cosa que ser capaces de diseñar cómo queremos que sea nuestra vida, y planificar la manera de alcanzar nuestras metas.

Así, sobre algunos aspectos de nuestro entorno podremos influir, de tal forma que podamos paliar los efectos negativos cuando los hubiera o, en su caso, aprovechar una coyuntura propicia o, incluso, favoreciendo con nuestras acciones la positividad de los mismos. Sobre otros, nuestra capacidad de influencia será escasa y en muchas ocasiones nula.

Para ello será conveniente que aprendamos a diferenciar el conjunto de todas esas circunstacias, sabiéndolas agrupar según la influencia que seamos capaces de ejercitar sobre las mismas para dosificar y aprovechar más eficazmente nuestro esfuerzo.

Pero para hablar de ello, será cuestión de esperar a la segunda parte de este artículo.

(sigue…)


1Enrique Claver Cortés – “Manual de Administración de empresas” Pag. 97

5
Nov

Inmigración, Estereotipos y Prejuicios (I)


Estereotipos de Inmigración

Acabo de terminar de leer el interesante artículo de Miguel Moya y Susana Puertas que con el título “Estereotipos, Inmigración y Trabajo” publicaran en el año 2008 en Papeles del Psicólogo. Igualmente me ha llamado la atención la publicación del digital ElMundo.es en su edición de ayer y titulado “El mapa de los extranjeros”.

A raíz de estas lecturas –muy especialmente por su alto nivel académico, sobre el trabajo de Moya y Puertas— creo que no estaría de más pararnos a realizar algunas reflexiones en cuanto a los prejuicios existentes en la sociedad española acerca de la inmigración y entender los procesos que nos llevan a estereotipar un sector social con tanto peso demográfico –el 12,3% al 1 de enero de 2009 (ver gráfico)– y por consiguiente, social y estructural, dentro de nuestras fronteras.

Dado que el asunto requiere, a mi entender, de cierta extensión para, así, no pecar de ligereza a la hora de tratarlo, y para no cansar al lector, he creído conveniente dividir el artículo en entregas que espero sean del suficiente interés como para ser seguidas hasta su final.

Y es que como ya de todos es sabido el paradigma referente a los movimientos migratorios en nuestro país ha sufrido cambios muy importantes en un periodo de tiempo relativamente corto. De esta forma, España –como bien indican los autores del artículo referido– ha pasado de ser un país tradicionalmente emisor de inmigrantes hasta la década de los 70, a convertirse en eminentemente receptor, siendo en el momento actual tras Alemania, el país de la Unión Europea con un mayor número de extranjeros residentes.

Ya este hecho, y los cambios sociales y culturales que por esta causa se han producido, hacen necesario un concienzudo estudio y, de esta forma, dentro del marco laboral que nos ocupa en este blog, comprender las causas de la presencia de estos grupos de población en determinados sectores profesionales y la incidencia de esto en el plano nacional.

Advertir, al igual que lo hicieran MoyaPuertas, que el presente artículo se basa en la repercusión del efecto de la inmigración referida a aquellos que realizan una vida plena en España; esto es que trabajan y conviven dentro del desarrollo habitual de nuestro entorno. No se tratará aquí, por no ser el caso que nos concierne, la inmigración ilegal que en ocasiones se toma como prototipo relacionándola de una forma muy directa a la imagen del subsahariano y la patera.

Estereotipos

Continuando de este modo con nuestro trabajo indicar, igualmente, la necesidad de tener en cuenta tanto aspectos psicológicos que crean la estereotipia y el prejuicio hacia los inmigrantes, como aquellos referidos a la auténtica situación de estos en cuanto a su pertenencia dentro del mercado laboral y la realidad social, como sería las particularidades de sus puestos de trabajo, sectores profesionales más representativos de los mismos, lugar de residencia, derechos sociales adquiridos, etc.

Incidiendo en los primeros aspectos psicológicos, autores como Solé, Parella, Alarcón, Bergalli y Gubert (2000), afirman la existencia de actitudes negativas hacia la población inmigrante que para ser entendidas deben tenerse en consderación tres dimensiones fundamentales: la seguridad ciudadana, la identidad cultural –desde la perspectiva de una visión como agresión hacia unas raíces autóctonas– y la competencia por los recursos disponibles,  –traducidos muy especialmente en el trabajo– observándose esta última de una forma mayormente notoria dentro del contexto de una alta tasa de desempleo y trabajo precario como podría ser el momento presente, pudiendo llegar a generar conflictos por la razón de origen del trabajador.

(Sigue…)