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Posts etiquetados ‘Andrés Pérez Ortega’

2
Abr

«Marketing Personal» Recapitulando (I)

Ahora que se acaban de cumplir los primeros seis meses desde que comenzara esta nueva andadura de la presente bitácora, –desde la cual, por cierto, siempre he intentando compartir estos asuntos desde la perspectiva más humanista de los Recursos Humanos– he considerado que, tal vez, no estaría de más echar una mirada atrás y, como recapitulando, repasar las cuatro ideas que sobre el Marketing Personal he intentado trasladar al lector.

En el primer artículo publicado, se intentaba constatar algo que creo ya todos –tirios y troyanos– damos por sentado y aceptado que no es otra cosa que el cambio sufrido por nuestro mercado de trabajo, ya no sólo por la coyuntura que atravesamos, sino porque es de suponer que el afirmar aquello de que ya nada va a ser igual para el profesional tras esta economía possuprime, no va a ser ningún disparate.

Y esto dicho, no desde el pesimismo ni el desanimo; más bien todo lo contrario, con los pies en el suelo en un intento de asumir, de una vez por todas, una realidad palpable: esto ya no es lo que era, ni sombra que se le parezca. No sé realmente con certeza si esta es una crisis de sistema, pero intuyo que la actual va bastante más allá de a donde las otras pasadas llegaron. Y, así,  por todo lo dicho, el profesional —cuestión de supervivencia— debe ponerse en marcha ante un camino sin duda incierto pero donde muy posiblemente –seguro, me atrevería a afirmar– encuentre nuevas alternativas y oportunidades de liberación y realización personal.

El respeto natural hacia la persona, se traslada ahora a la dignidad del profesional. Por todo, no es cuestión de bravuconadas de mercachifles vendedores de humo. Nadie ha dicho que se fácil, pero, a partir de ahora, dadas las cosas como están, ya no bastará con ser un excelente profesional; ahora deberemos tener la habilidad de comunicarlo, de trasladarlo, de venderlo –por qué no– a aquellos de quienes esperamos se conviertan en nuestra fuente de ingresos: nuestros clientes.

Y para ello, ya en su día, nos acercábamos al concepto aquel que, de forma cuasi visionaria, Tom Peters presentara hace ya más de una década: el concepto de la «Marca Usted», identificando este como la manera en que cada profesional se convierte en un ente independiente y libre –sea desde dentro o desde fuera de una organización–, consciente de que ofrece unos servicios, dirigidos a alcanzar, desde la excelencia, el éxito en un proyecto dado y que será remunerado por estos en función de lo pactado con la organización en cuestión. Punto y final, sólo que esos servicios a prestar serán más fáciles de conseguir, y esa remuneración pactada más elevada, si conseguimos establecer nuestra propia, genuina y diferente «Marca Personal».

Soy consciente, no lo dude el lector, que el soltarle así, como de sopetón, a un profesional que ha perdido su trabajo, sus recursos, su autoestima –posiblemente– y, sin duda, un pedazo muy grade de su vida que tiene que convertirse en «Marca», y además sobresaliente, puede sonar como algo pretencioso. En todo caso, alguno puede ser que piense –cabeza gacha hacia la pirámide del tal Maslow— que las prioridades mandan y primero habrá que sobrevivir.

¡Y ahí está el asunto! Trabajar para convertirte en «Marca» se puede hacer, paso a paso, grano a grano, esfuerzo tras esfuerzo, desde cualquier estado vital –pero nadie ha dicho que se fácil–. Porque, de eso sí estoy seguro, no son buenos los tiempos que se avecinan y —cuestión de supervivencia— sin ánimo alguno de dramatizar, o estamos a lo que estamos, o dejamos de estar.

Y todo ello desde la seguridad, como decía Andrés Pérez Ortegaentrevistado por Francisco Alcaide— de que «El que resiste, gana».

 

15
Feb

«O te ayudas tú o no te ayuda nadie — “Expertología” de Andrés Pérez Ortega»

Capítulo 0. Presentación; primera frase del texto “Éste es un libro de autoayuda (o te ayudas tú o no te ayuda nadie)”. Y con esto sería casi suficiente para captar el mensaje que se nos quiere transmitir desde «Expertología. La ciencia de convertirse en un profesional de referencia».

El asunto es que don Andrés Pérez Ortega no nos deja solos y, en este su segundo libro, nos muestra el “cómo”, desmenuzando el proceso, conseguir posicionarnos como expertos en aquello que mejor sabemos hacer porque, nos asegura Andrés y yo comparto, “todos somos buenos en algo”, y, afirmo, tenemos que aprovecharlo –no nos queda otra– si queremos conseguir no sólo sobrevivir, sino más allá, destacar en este complicado entramado del turbulento Mercado de Trabajo que nos ha tocado en suerte.

«En el mundo del conocimiento en el que nos estamos adentrando, si no destacas, te quedas fuera.»

Andrés Pérez Ortega

Por ello, sería poco menos que imposible tener este fantástico libro entre las manos, conocer a don Andrés Pérez Ortega y no compartir una reflexión sobre quien es pionero y muy prestigioso profesional del Branding Personal en este país.

No cabe duda que no hay cosa mejor que adentrarse entre las páginas de este libro para averiguar lo que puedes encontrar en «Expertología», pero en este acercamiento a la obra de don Andrés –y coincidiendo con la opinión de otra gran profesional como es Mertxe Pasamontes— lo primero que cabría decir es que «Expertología» es un manual y un manual muy práctico.

Andrés Pérez Ortega y el autor de este blog en Alicante

«Expertología» es, sin lugar a dudas, un libro para tener siempre a tu alcance, siempre a mano; lo que yo llamo un “libro de mesita de noche”, al cual dirigirnos tantas veces como queramos para hallar tanta inspiración como sabiduría, como soluciones reales en nuestro trabajo de posicionamiento profesional.

Por otro lado, «Expertología» es un libro muy claro, tan claro como es siempre Andrés: Los milagros no existen (al menos en las empresas)”. Nadie da nada gratis y allá donde quieras llegar sólo lo conseguirás con tu propio trabajo y esfuerzo” –en un artículo publicado en Expansión y Empleo–.

Por todo ello, Andrés Pérez Ortega, desde «Expertología» nos anima a emprender ese viaje de profesionalización desde la transparencia que le caracteriza, orientándonos certeramente y sin tapujos ni falsos atajos. “Uno de los capítulos trata sobre la creación de tu “producto”. Porque si no tienes nada que ofrecer y además no estás en continuo desarrollo, todo lo demás es inútil” nos advierte.

Con todo, «Expertología» es un libro dirigido a “los profesionales que quieren escapar del cubículo, para personas que tienen la capacidad de dedicarse a lo que les gusta y para trabajadores valiosísimos que han quedado fuera de un mercado enfermo”, y por poco que nos paremos a pensar, descubriremos sin equivocarnos que todos estamos entre esta selección.

“Se trata –en fin– de entender que todos somos expertos en un ámbito más o menos amplio. No es una cuestión de edad, estudios o experiencia. Cada persona tiene en su “mochila” suficientes elementos para construir algo atractivo y valioso. Piénsalo un poco. ¿No recurren siempre a ti para resolver, mejorar o hacer algo?”. Piénsalo; nos lo dice Andrés Pérez Ortega y yo aseguro que merece la pena.

26
Nov

Deja un hueco en tu vida para el marketing personal

Cuando hace unos días hablábamos desde este mismo blog sobre el marketing y tú, se hacía mención al  “marketing del día a día que nos puede ayudar a detectar esas necesidades que cubrir, reconocer esas facultades que necesitamos adquirir y encontrar a ese cliente al que podemos servir”. Y todo esto desde el reconocimiento de que el marketing bien entendido, no sólo nos ayuda a vender, sino que nos ayuda a mejorar.

Gestiona tu profesión y tu vida.

Desde ese ángulo y perspectiva quería iniciar este artículo planteando la reflexión sobre la idoneidad de aplicar los conceptos del marketing en nuestra forma de gestionar nuestra vida, tanto personal como profesional; y cito ambos aspectos pues creo más conveniente que nuestra manera de comportarnos sea en todas partes la misma –cuanto menos en el fondo, que es lo que cuenta– y, así dejemos de vivir en compartimentos estanco fingiendo roles que siendo ajenos a nuestra forma real de ser, no nos causan otra cosa que ansiedades y malestar.

Si echamos un vistazo a nuestro entorno, podremos observar que los asuntos andan muy revueltos por estas tierras –y qué voy yo a contar que tú  no sepas ya–. La oferta del factor trabajo, o sea, de mano de obra es muy superior a la demanda del mismo, siendo uno de los mayores males que afecta a nuestro sistema económico en muchísimos, pero que muchísimos, años. Y para rematar el asunto, de las pocas ofertas de contratación que se producen, a los demandantes de empleo, apenas les llega el conocimiento de las mismas y, por lógica, la oportunidad de optar a ellas –en un ejemplo más de ineficacia y de mala gestión de los recursos públicos, me permito añadir 1–, por lo que una gestión realista, seria, coherente, personalizada y, al fin, optimizada de nuestros planes de presente y futuro se hace hoy algo mucho más que necesaria, convirtiéndose en vital.

No juegues con tu futuro

No juegues con tu futuro

Desde este momento, si tenemos en cuenta que el marketing personal es una adaptación de estrategias empresariales y una interiorización de una manera de entender las relaciones personales y profesionales, este, el marketing personal se convierte en una extraordinaria herramienta –hoy más que nunca– para mejorar, en lo que cabe, nuestra posición en tan enmarañada situación del mercado laboral.

De esta forma, el marketing personal se convierte en plan operativo de tal manera que este “consiste en, a partir de unos objetivos marcados de vida personal y/o profesional, elegir las estrategias y herramientas más adecuadas para mejor conseguir estos objetivos, teniendo en cuenta la realidad de las personas que conviven con nosotros a nivel de relación y en muchas ocasiones en competencia, y todo ello dentro de un entorno cambiante 2 y este, salta a la vista, con una rapidez cada vez más acelerada –en proporción similar a la velocidad en que nuestros viejos esquemas se van derrumbando–.

El asunto, como bien se ve, es serio y es por eso que permito, no siendo yo quien para aconsejar, al menos lanzar la citada reflexión. Nos estamos jugando mucho, tal vez nuestro futuro –y posiblemente el de nuestros jóvenes 3–, con lo cual pienso que merece la pena plantearse cuestiones acerca de cómo intentar mejorar el panorama y, por qué no, considerar el dejar un hueco en nuestra vida al llamado marketing personal, sin olvidar, claro está, que tras todo esto, en la complejidad o sencillez de la propia vida, hay mucho más. Por ello no está de sobra el atender los buenos consejos de quien mucho y bien sabe esto4, al decir que “no todo es marketing” en la vida, pero sí una buena utilidad.

Fuentes y referencias utilizadas:

3
Oct

«Posicionamiento personal y llegar y besar el santo»

 

El pasado 31 de agosto, Andrés Pérez Ortega publicaba un muy interesante artículo titulado “¿Quieres ganar dinero fácil en Internet? Pues aquí no es” en el que el autor se mostraba preocupado en cuanto a determinados mensajes engañosos que empiezan a ser el pan nuestro de cada día en esto que se ha dado por llamar la 2.0. Así, en dicho artículo, afirmaba, a la vez que denunciaba nuestro amigo don Andrés:

En los últimos meses, las alertas de Google no paran de informarme de la aparición de decenas de páginas web en las que se asocia la Marca Personal con este tipo de mensajes de enriquecimiento facil. Tienen un tufo a estafa piramidal que asusta.

Por mi, si consiguen engañar a alguien será problema suyo y del pringao que les haga caso. El problema es que poco a poco, el concepto del Branding Personal va prostituyéndose y asociándose a prácticas poco claras y muy superficiales.

 

Imagen de la página ganardinerofacil.comuv.com

Por otro lado, hace apenas un par de días leía en el blog “Lateral Consulting” de Guillem Recolons otro post sobre el mismo asunto al que se titulaba “La marca personal y los vendedores de huma/1”, y que venía a corroborar las tesis del primero, denunciando un tanto de lo mismo en cuanto a la rotunda falsedad de dichos mensajes que a más de uno pueden hacer pensar, muy equivocadamente, que en todo este asunto del posicionamiento personal es poco menos como aquello de llegar y besar el santo.

Yo no sé si esto tendrá mucho que ver con esa cultura del pelotazo que tanto se nos atribuye a los bien hallados en este país; o a aquella otra ley del mínimo esfuerzo que tan bien hemos aprendido en estas últimas épocas. Y es que tanto somos capaces de liderar un ranking como el del fracaso escolar, como otro como el de la picaresca, que para eso, dirán algunos, es un género inventado en esta tierra.

Y lo cierto es, como ya afirmaran los autores mencionados, que el posicionamiento personal es mucho más que todo eso.

Hace ya más de 20 años que Stephen R. Covey nos hablara de la “ética del caracter” y la “ética de la personalidad” –asunto que se tratará en un artículo específico para el caso–, y defendiera la primera de ellas como verdad en la que se sustentan los cimientos del éxito por el hecho de suponer en el individuo la posesión de cualidades como: “la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia…” De tal forma que con una combinación de todas ellas y añadiendo una muy gran dosis de trabajo y esfuerzo, sean nuestras compañeras en nuestro particular transito por la senda que nos acerque a la obtención de nuestro éxito.

Y es que no debemos olvidar la ley natural de la siembra y la cosecha:

Uno hace el esfuerzo y el proceso sigue. Siempre se cosecha lo que se siembra; no hay ningún atajo.

Stephen R. Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.