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Posts etiquetados ‘Actualidad’

28
Feb

Partiendo del pensamiento crítico

Pensamiento Crítico«No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon»

Albert Einstein (1879 – 1955)

En este entorno turbulento y tormentosos que nos ha tocado en suerte vivir, serán pocos los que puedan afirmar que nada les ha sido arrebatado y sí unos cuentos los que piensen, posiblemente, que algo, como un trozo de vida, se les ha quedado en el camino.

Pero por mal que pinte el asunto y mucho que podamos perder, hay algo de lo que sólo cada uno de nosotros es dueño absoluto y esto es de nuestra libre capacidad de pensar.

Todos somos conocedores de muchas cosas, todos tenemos gran cantidad de conocimientos, pero no toda esa información que se almacena en nuestras mentes deberá tratarse de la misma manera, pues si no actuamos con cuidado, esa posesión tan nuestra, dependiendo de la forma en se use, se puede convertir en una magnífica aliada o en una peligrosa trampa difícil de salvar.

Es por eso que sea fundamental el aprender a razonar partiendo de lo que en psicología se ha dado por llamar el «pensamiento crítico» [1] , un hábito que, por cierto nos resultará muy valioso si nos paramos a pensar que las teorías y los acontecimientos son cambiantes, pero la habilidad para reflexionar, razonar y argumentar, se convierten en herramientas que nos valdrán toda la vida.

Dice Carlos María Alcover que “el término «pensamiento crítico» se refiere a una capacidad para evaluar, comparar, analizar, criticar y sintetizar la información. Su núcleo es una disposición a evaluar activamente las ideas, a salirse de uno mismo y a reflexionar sobre la calidad de los problemas propios y ajenos” [2].

Es algo así como aquello de alejarse de los árbles para poder ver el bosque. Desde una perspectiva más general, actuar como si fuéramos jueces y no parte, evitando el razonamiento emocional,  ser capaces de analizar los cimientos sobre los que se sustentas nuestras creencias, examinar la evidencia, reflexionar sobre nuestras debilidades y fortalezas, cuestionar lo dado por supuesto parándonos a descartar las suposiciones y los sesgos…

Y para ello es necesario, condición sine qua non, algo tan fundamental como es liberalidad hacia nuestro yo —tanta como hacia el de los demás— una gran amplitud de miras y mucha honestidad de pensamiento, en la misma proporción que prudencia a la hora de valorar pero sin caer por ello en el miedo, sino más bien lo contrario; ser capaces de encauzarnos por una salida atrevida si fuera necesario.

Pero que nadie piense que esto es negativo por aparentar demasiado metódico. Simplemente es un proceso de evaluación que, al fin, puede suponernos un buen punto de partida; pero hay más.

«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino»

Viktor Frankl (1905 – 1997)

Y algo de todo esto, ciertamente, en nuestra mano está.

 


[1] Coon (1998)

[2] Joasé María Alcover “Introducción a la Psicología del Trabajo”

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6
Nov

Inmigración, Estereotipos y Prejuicios (II)

Temporeros (Fuente foto: http://www.laverdad.es/albacete)

(Viene de atrás) Estas actitudes negativas hacia la población extranjera –especialmente extracomunitaria– a las que se hace referencia en la primera parte de este artículo, se ponen especialmente de manifiesto  al observar los niveles ocupacionales en la que esta se encuentra situada, siendo por lo general los estratos profesionales más bajos y en sectores donde la mano de obra autóctona escasea y en los que se manifiesta tanto una notable diferencia en cuanto a aspectos salariales como de condiciones para el ejercicio de su trabajo. Y es a esto a lo que, se entiende, que se refieren  MoyaPuertas cuando sugiere el estudio de  “las condiciones materiales en las que acontece la realidad de la inmigración”.

Definiendo un estereotipo como “un conjunto de creencias, compartidas, acerca de los atributos personales que poseen los miembros de un grupo” (Morales y Moya, 1996), y no existiendo demasiados estudios al respecto sobre la forma de estos en España hacia la inmigración, sí se pueden sacar algunas conclusiones a través de los trabajos realizados por Galán (2006) e IgartúaMuñiz y Otero (2006). Ambos, aunque en diferentes contextos, analizan la imagen del inmigrante según el trato que se la ha dado en series de ficción —El Comisario (84 capítulos) y Hospital Central (102 capítulos)– y la reflejada en los informativos, tanto emitidos en televisión (TVE1, Antena 3 y Tele 5) como en prensa escrita (El País, El Mundo, ABC y La Razón).

Racismo y Estereotipo étnico

Así, en el primero se comprueba las connotaciones negativas atribuidas a los personajes representados por los inmigrantes, bien siendo estos los causantes de conflictos, o apareciendo otros personajes víctimas de los conflictos producidos por los primeros –si bien es cierto que en las últimas temporadas se observó una mejoría sobre los mensajes más positivos hacia este colectivo–. En el segundo estudio se observa, de manera parecida, un trato negativo hacia los inmigrantes en nuestro país, pues la mayoría de las noticias relacionadas reflejaban la alineación entre la inmigración y la delincuencia comprobando, incluso, un mayor nivel de sensacionalismo en este tipo de informaciones.

En cuanto a los prejuicios, aprovecharé la definición que los autores del estudio sobre el que se basa el presente trabajo, Miguel MoyaSusana Puertas plantean al decir que los prejuicios se “conciben como pensamientos, conductas o afectos negativos hacia ciertos grupos y sus integrantes. Se trata de una definición más amplia que la de estereotipo, pues no solo incluye a las creencias o pensamientos que se tienen sobre los inmigrantes sino tambiéna los afectos y conductas hacia ellos”.

Es también interesante para lo que se trata en este momento, la afirmación que los mismos autores realizan al señalar que “el prejuicio es una ideología que justifica la desigualdad entre los grupos, y esto se consigue no solo con una imagen negativa de otros grupos, sino a veces transmitiendo una imagen positiva de ellos, aunque limitada a ciertas dimensiones”.

Gitanos españoles (fuente foto: http://www.elmundo.es)

Partiendo de que la población española no se declara demasiado negativa en cuanto a sus prejuicios hacia los extranjeros, sería curioso observar los resultados obtenidos en cuanto a estos prejuicios hacia los inmigrantes que muestran una diferencia sustancial en su valoración según sea el grupo étnico sobre el que se les cuestione, siendo hasta 2001 los gitanos los peor valorados y remplazados, a partir del 11-S, por árabes-musulmanes —Díez Nicolás (2005)–.

Otro resultado muy destacable e importante es el que se detecta al ser preguntado los españoles sobre cómo perciben ellos el trato que la sociedad en general, hacia los inmigrantes, así como en cuanto a su grado de racismo y xenofobia. De esta manera se comprueba que los españoles perciben actitudes más discriminatorias entre los españoles en general que dentro de su contexto familiar y social, así como más racismo entre dicho contexto y ellos mismos (Morales, 2003).

Pero aun reconociéndose la población de nuestro país poco negativa hacia el inmigrante, no parece concordar mucho esta opinión con la situación real en en la que estos se encuentran, como ya se apuntó en algún momento de este trabajo, dentro del mercado laboral. Así se barajan diferentes explicaciones a este fenómeno, siendo una de ella muy consistente el pensar que el prejuicio, al estar mal visto el manifestar de forma pública sentimientos negativos de carácter racial o de origen, esté adoptando “nuevas formas” , siendo ahora estas más sutiles en las maneras de manifestarse.

(Sigue…)

5
Nov

Inmigración, Estereotipos y Prejuicios (I)


Estereotipos de Inmigración

Acabo de terminar de leer el interesante artículo de Miguel Moya y Susana Puertas que con el título “Estereotipos, Inmigración y Trabajo” publicaran en el año 2008 en Papeles del Psicólogo. Igualmente me ha llamado la atención la publicación del digital ElMundo.es en su edición de ayer y titulado “El mapa de los extranjeros”.

A raíz de estas lecturas –muy especialmente por su alto nivel académico, sobre el trabajo de Moya y Puertas— creo que no estaría de más pararnos a realizar algunas reflexiones en cuanto a los prejuicios existentes en la sociedad española acerca de la inmigración y entender los procesos que nos llevan a estereotipar un sector social con tanto peso demográfico –el 12,3% al 1 de enero de 2009 (ver gráfico)– y por consiguiente, social y estructural, dentro de nuestras fronteras.

Dado que el asunto requiere, a mi entender, de cierta extensión para, así, no pecar de ligereza a la hora de tratarlo, y para no cansar al lector, he creído conveniente dividir el artículo en entregas que espero sean del suficiente interés como para ser seguidas hasta su final.

Y es que como ya de todos es sabido el paradigma referente a los movimientos migratorios en nuestro país ha sufrido cambios muy importantes en un periodo de tiempo relativamente corto. De esta forma, España –como bien indican los autores del artículo referido– ha pasado de ser un país tradicionalmente emisor de inmigrantes hasta la década de los 70, a convertirse en eminentemente receptor, siendo en el momento actual tras Alemania, el país de la Unión Europea con un mayor número de extranjeros residentes.

Ya este hecho, y los cambios sociales y culturales que por esta causa se han producido, hacen necesario un concienzudo estudio y, de esta forma, dentro del marco laboral que nos ocupa en este blog, comprender las causas de la presencia de estos grupos de población en determinados sectores profesionales y la incidencia de esto en el plano nacional.

Advertir, al igual que lo hicieran MoyaPuertas, que el presente artículo se basa en la repercusión del efecto de la inmigración referida a aquellos que realizan una vida plena en España; esto es que trabajan y conviven dentro del desarrollo habitual de nuestro entorno. No se tratará aquí, por no ser el caso que nos concierne, la inmigración ilegal que en ocasiones se toma como prototipo relacionándola de una forma muy directa a la imagen del subsahariano y la patera.

Estereotipos

Continuando de este modo con nuestro trabajo indicar, igualmente, la necesidad de tener en cuenta tanto aspectos psicológicos que crean la estereotipia y el prejuicio hacia los inmigrantes, como aquellos referidos a la auténtica situación de estos en cuanto a su pertenencia dentro del mercado laboral y la realidad social, como sería las particularidades de sus puestos de trabajo, sectores profesionales más representativos de los mismos, lugar de residencia, derechos sociales adquiridos, etc.

Incidiendo en los primeros aspectos psicológicos, autores como Solé, Parella, Alarcón, Bergalli y Gubert (2000), afirman la existencia de actitudes negativas hacia la población inmigrante que para ser entendidas deben tenerse en consderación tres dimensiones fundamentales: la seguridad ciudadana, la identidad cultural –desde la perspectiva de una visión como agresión hacia unas raíces autóctonas– y la competencia por los recursos disponibles,  –traducidos muy especialmente en el trabajo– observándose esta última de una forma mayormente notoria dentro del contexto de una alta tasa de desempleo y trabajo precario como podría ser el momento presente, pudiendo llegar a generar conflictos por la razón de origen del trabajador.

(Sigue…)

23
Oct

La «Felicidad Nacional Bruta» en Bután, el reino donde la felicidad sí importa

Bután

འབྲུག་ རྒྱལ་ཁབ་, Dru Gärkhap o Bruf rGyal-Khab, en inglés Kindom of Bhutan, o  en definitva, el Reino de  Bután, es un pequeño estado situado entre China e India, en plenas montañas del Himalaya, donde desde que su cuarto rey, Jigme Singye Wangchuck, comenzara una política de exposición gradual al mundo exterior, culminada con su abdicación sobre su hijo, el joven monarca  Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, y con la cesión, por parte de este, del poder real al pueblo soberano en el año  en 2008, ha conseguido importantes avances sociales y económicos –pues cuentan que posiblemente alcance los Objetivos del Milenio estipulados por la ONU en el año 2012–; hasta el punto que, precisamente, si ahora estamos hablando de este pequeño país es porque Bután es un reino donde la felicidad, verdaderamente, sí importa.

Fundación Pequeño Deseo

Y es que ¿han oído hablar del índice de Felicidad Nacional Bruta? Pues no siendo algo nuevo –véase ya en 2008 “Bután, potencia nacional bruta”—  y dado el vigoroso y renovado resurgir de nuestro presidente desde su anhelado empeño en guiarnos a través de una “profunda” transformación del estado del bienestar –tan tristemente añorado por la mayoría de los españoles– tal vez bien le convendría a este atenerse a las consideraciones del primer ministro de Bután, Jigme Thinley, que tuvo a bien compartir en el marco del I Congreso Internacional de la Felicidad celebrado en Madrid bajo el patrocinio de Coca-Cola.

La Felicidad Nacional Bruta, una premisa basada en el convencimiento de que, por encima de todo, la principal responsabilidad de un gobernante es ayudar al ciudadano a alcanzar la felicidad y no sólo desde sus necesidades materiales –¿estado de bienestar?–, sino también desde las necesidades espirituales. Y de esta forma, su política económica se sustenta en cuatro pilares fundamentales: un desarrollo económico igualitario y sostenible –desde el convencimiento de que no se puede ser feliz sin haber cubierto un mínimo de necesidades–, la conservación de la naturaleza, la preservación de la cultura y unas transparentes prácticas de buen gobierno.

Así, en una entrevista concedida a ABC, el primer ministro afirma:

 

Jigme Thinley (Fuente ABC.es)

“Estas cuatro columnas son los indicadores principales en los que basamos nuestro desarrollo. La meta no es sólo impulsar el crecimiento económico y material sino promover el bienestar humano en un entorno social de equidad. El desarrollo no se puede lograr a costa de nuestra diversidad cultural y nuestros valores humanos; no puede comprometer el medio ambiente y la ecología. En Bután, por ejemplo, hemos incrementado el área de bosques en los últimos 30 años, desde el 46% hasta el 72% actual”.

Jigme Thinley

No conozco la auténtica realidad social de Bután sino más por lo leído en estos últimos días, pero el planteamiento en cuestión es muy atrayente. ¿Sería posible, extrapolando este asunto al mundo empresarial, sacar deducciones concluyente sobre su idoneidad?

Cada vez conocemos más sobre la relación entre el afecto y su importante influencia en el funcionamiento de las organizaciones y la productividad del empleado. Son muchos los autores que así se manifiestan –acabo de leer un muy interesante   artículo de Barsade y Gibson “Los motivos por los que el afecto es importante en las organizaciones”, el cual recomiendo por ser de un grandísimo interés–. ¿Por qué, pues, cuesta tanto asimilar una realidad tan palpable?

Reino de Bután

Pues tal vez podría ser porque cada vez conocemos más pero, a un mismo tiempo, aprendemos menos. Desoímos una y otra vez las voces de quienes nos alientan a tomar en cuenta estas consideraciones, como los ya citados BarsadeGibson o Salovey y Mayer –padres estos últimos de la Inteligencia Emocinal–.

Muchas cosas deben ir cambiando si queremos aproximarnos a conceptos como el índice de Felicidad Profesional Bruta en nuestras organizaciones. Pero debemos suponer que seremos capaces de hacerlo acercándonos, poco a poco, al concepto lovework –aun no siendo yo muy dado a los anglosajonismos–. Y, posiblemente, de esta forma consigamos adecuar competencias y actitudes de forma que converjan en la dirección de la mejora continua dentro de nuestro entorno profesional.

Claro que si hablamos de entorno, en esa cuestión, el de Bután simplifica mucho el asunto.

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