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Entradas de la categoría ‘Orientación’

13
Sep

Orientación en la búsqueda de empleo – 3 libros gratis

Muchas son las herramientas y muchos los contenidos de los que, por fortuna, podemos disfrutar gracias a la cultura 2.0 imperante en la red; tantos que en gran número de ocasiones es aconsejable cuestionarse  y saber elegir adecuadamente de  entre los mismos.

En el campo que nos toca desde esta bitácora, la Orientación Laboral y Profesional, también hay material, mucho y bueno, del que podemos aprovecharnos de manera gratuita gracias a las muchas aportaciones, grano a grano, de muchas personas  en esta ardua labor para los tiempos que corren de la que se trata que es tanto la búsqueda de empleo, como el desarrollo profesional.

Web de la Fundación Equipo Humano

Sobre este asunto hoy me gustaría destacar, en primer lugar la Guía Laboral de apoyo a trabajadores afectados por Expedientes de Regulación de Empleo que la Fundación Equipo Humano entidad sin ánimo de lucroha editado en colaboración con la Conselleria de Economía, Ocupación y Hacienda de la Generalitat Valenciana. Leer Más »

3
May

«Hablando del Currículum… y la reputación online» parte II

Cuando hace unos días nos entreteníamos «Hablando del Currículum», una de las afirmaciones que se realizaban en el citado artículo consistía en que el Currículum debería caracterizarse por ser algo muy vivo y dinámico.

Tras diversas idas y venidas sobre el asunto en cuestión, casi que se acababa la reflexión haciendo constancia de la conciencia y cultura 2.0, –con sus pros y sus contras la cual nos permitía el acceso a esas nuevas herramientas plasmadas en la web como reflejo de una nueva forma de entender las cosas que pasa a la fuerza por la voluntad de compartir, y que, por otro lado nos pueden facilitar el alcanzar esa visibilidad que permita manifestarse a nuestra notoria y real diferenciación, dando esa chispa de vida y actualidad a nuestra historia, tan necesaria en la sociedad en la que nos movemos y que el currículum tradicional nos impedía. Leer Más »

24
Abr

«Hablando del Currículum» parte I

Me venía resistiendo a entrar en este asunto. Ya es mucho lo que se ha hablado y escrito sobre el famoso Currículum como para pensar que yo pudiera tener algo más que aportar que añada algo de valor a la cuestión. Por otro lado, también será que esto del Currículum, así tal cual, me suena en un principio simplemente a papel; con el valor, simplemente, de un trozo de papel. No obstante, aún con todo, me arriesgaré a hacer alguna reflexión.

Así pues, la Real Academia Española, define el Currículum Vítae como una “relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona”, y no seré yo –válgame Dios– quien se atreva a debatir con tan solemne institución, a no ser para añadir que estos calificativos debieran considerarse con unas buenas dosis de criterio, orden esmero aplicadas al conjunto de su planteamiento.

Y es que yo soy de los que pienso, por un lado, que un Currículum deber ser algo muy vivo y dinámico, y por ello, a un tiempo, flexible y efímero como la esencia de la vida misma, el cual se actualiza día a día, durante todos los días de esa vida profesional. Así mismo, como reflejo de la vida, este deberá ser consistente y perdurable, de manera que marque y deje huella digna de recordar. Eso, al fin, es parte de la vida; la paradoja de nuestra vida.

Por otro lado, también afirmo que nunca un Currículum auténtico podrá ser el mismo según sea la persona o entidad a quien vaya dirigido. El Currículum es como una carta de amor que teniendo que transmitir algo más que hechos, debe transmitir sensaciones. Y al igual que no se nos ocurriría remitir un mismo escrito para dos amantes diferentes, no podremos redactar un mismo Currículo para dos actores –posibles contratantes– distintos.

De este modo, ¿quién será entonces capaz de plasmar todo lo necesario y no más que justo, de la manera adecuada en algo tan rígido, estático y sin sentidos como es ese trozo de papel, de tal forma que nuestras esperanzas adjuntas no acaben a la par que el documento, a las primeras de cambio, en una vil y cruel papelera?

El ideal que se busca desde el concepto del marketing personal es conseguir que el profesional sea el personaje elegido y no el actor buscador. Pero aún así, y con todo, es el Currículum algo de lo que, la mayoría de los mortales, aún no podremos prescindir. El Currículum es nuestra tarjeta de visita y nuestra carta de presentación, y es también, en gran cantidad de casos, nuestra oportunidad de causar una primera buena impresión. Ahí está su importancia. Ahí reside su valor.

Así que, puestos en faena, deberemos intentar que nuestro Currículum sea una instantánea personalizada –con el destinatario siempre en mente– que nos refleje de la manera más certera y fiel pues, al fin, tendrá que ser la diferente autenticidad de nuestro perfil lo que llame a despertar el interés “del contratante de la parte contratante”. Harto difícil es, pero no hay por qué desesperar.

El triste destino del Currículum

Con todo, y siempre con nuestro objetivo claro y nítido bien presente, será menester adiestrarnos en la manera de realizar ese papelillo del que venimos hablando. Y aunque para gustos los colores, sí es conveniente mantener cierta etiqueta a la hora de presentar el dichoso documento.

Lo dicho, consejos y maneras, en la red, las que desee el consumidor. Y aún asumiendo lo dicho al principio de este artículo, –que muchos hayan que sepan más del asunto– a este que escribe le gustaría poder aportar su granito de arena si esto significa colaborar de alguna manera en el posicionamiento personal y la búsqueda activa de trabajo para el profesional –por ardua e ingrata que nos pueda parecer dado el escaso resultado que, aparentemente, se suele obtener de este ejercicio–.

Por otro lado, también es cierto, y debemos de tener en cuenta, que al día de hoy se ha producido una evolución en estos menesteres de búsqueda de ese anhelado puesto laboral impregnados de la conciencia y cultura 2.0, –con sus pros y sus contras— lo que nos acerca a muchas más y nuevas herramientas que nos pueden facilitar el alcanzar esa visibilidad que permita a nuestra real y notoria diferenciación, situarse de modo y posición tal que podamos ser encontrados, por aquel que busque, con mayor facilidad.

Todo ello, a partir de este momento, junto con portales de empleo, buscadores y otra información que pueda ser útil para la empresa que nos proponemos –que abierta queda a sugerencias— se irán refiriendo a la vez que agrupando en la página que para tal fin en esta bitácora se ha dado por llamar «Herramientas».

Y dicho lo dicho, sin nada más por el momento, nos ponemos a la tarea que, como nos recuerda el dicho, para mañana es tarde. Y siempre a su disposición, se despide antamente…

«Sólo tienes una oportunidad para causar una primera buena impresión»

17
Abr

«El desempleo no es un estigma» – Lo que “no” debes hacer si te quedas sin trabajo

Jorge volvía hacia su casa caminando calle arriba, con paso lento, cabeza gacha y algo desaliñado –bastante más de lo habitual–. Su traje ya no estaba impecable, como era lo suyo, ni su rostro reflejaba ese entusiasmo del que se siente realizado y triunfador en la vida.

Lentamente, casi con parsimonia, levantó un poco la cabeza para comprobar lo que aún le quedaba por recorrer para terminar aquella empinada cuesta que ya le parecía infinita. Fue entonces cuando a unos quince o veinte metros más arriba, le pareció ver andando en dirección hacia él a Luis, un antiguo cliente con el que había compartido algo más que trabajo y negocios.

Sus pesados movimientos se transformaron en rápidos y ágiles. Miró a su izquierda comprobando que, en ese preciso momento, cambiaba el color del semáforo de peatones tornándose en un verde esperanza –esperanza de no ser visto–. Cruzó la calle y se refugió entre aquella otra gente. Observó como Luis continuaba su camino y desaparecía, por fin, por lo más lejano de la avenida.

Quedó unos minutos pensativo. No quería encontrarse con Luis. No quería encontrarse con nadie. Al fin, ¿qué les iba a decir, que se había quedado sin trabajo?

En esta red en la que nos movemos, la virtual, se pueden encontrar montones de listas de lo que hacer, y de lo que no, a la hora de buscar trabajo. Algunas de ellas, como es lo propio, razonadas de forma excelente y de muy aconsejable seguimiento –vease a modo de ejemplo el post “Qué hacer si te quedas en paro” en el blog Desencadenado–. Y digo esto porque tengo nítidamente clara la idea de que nada voy a inventar con este artículo. A lo sumo, puede que intente profundizar –sólo un poco– en algo sobre lo que estimo al menos conveniente reflexionar: el desempleo como «estigma social».

Y es que no es tan difícil que ocurra –ya en la vida terrenal– esta situación en la que al quedar sin trabajo sientes, a un mismo tiempo, que quedas sin ocupación y sin norte al que dirigirte y, por ello, aparece una tendencia hacia la autoexclusión provocada, posiblemente, por una caída en picado, a lo kamikaze, de la autoestima, agravada en muchos casos por infundados sentimientos de culpabilidad.

Y ahora, sólo un pequeño inciso antes de continuar esta exposición. El desempleo es un grave problema para quien lo padece, que puede producir trastornos de personalidad y conducta. Por esto sugiero la importancia de que quien rodea a la persona que lo ha perdido –la familia de manera principal– sea consciente de ello con el fin de que esta situación, más que agravarse por tales circunstancias, sea consciente y adecuadamente tratada por todo el grupo socializador.

Con todo, es importante darse cuenta que el carecer de empleo no es, en absoluto, nada vergonzante. El desempleo es una situación, es un estado, nunca una característica, nunca una atributo propio de la persona. Por ello es tan necesaria mantener esa actividad diaria dentro de un entorno social –adecuándonos de manera apropiada a las nuevas circunstancias– sin perder de vista nunca la realidad vital. Complacerse en la soledad ante la desgracia, al menos sin luchar, no ayuda a uno más que a hundirse, como en el fango, aún más en ella –así de simple y así de duro–.

Seamos conscientes: «el desempleo no es un estigma»Es menester hablar con la gente; envolvernos en la gente y de la forma más natural, haciéndoles partícipes de nuestra situación –que no paños de lágrimas; que esto no es lo mismo–, y pensando que al fin, será la gente y con la gente nuestra única manera en la que podamos salir de este túnel, aunque a veces parezca que no tiene fin.

Parece ser de San Benito aquella máxima que dice:

«Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros».

Y así muchas puertas se nos cerrarán; algunas con mucha fuerza tal vez por ser estas las que nunca hubiéramos imaginado –y que eso nos sirva para hacer limpieza de lo que nos estorba en nuestro camino–. Pero al final, si ponemos empeño, si nos aplicamos, si hacemos las cosas con orden y buena intención, si resistimos saldremos.