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Entradas de la categoría ‘Empleo’

26
Abr

«La infografía de la triste España»

Tras descubrir en El Blog Salmón (vía @gemmarojo) esta infografía realizada por el equipo de Actibva, no he podido resistirme y he creído conveniente compartirla con los lectores de este blog.

infografia-paro-en-espana-sm.jpgGenerado por: Actibva

De acuerdo con el comentario realizado en El blog Salmón, creo que nunca más apropiado aquello de que una imagen vale más que mil palabras. Y esta es la clara imagen de una España, triste, desolada, dramática –tanto como inmovil–.

¿Seguiremos esperando algún milagro salvador?

Otros enlaces de Actibva:

Descarga | Datos de paro 4 trimestre (2007-2010) en formato XLS
También en ActibvaPrevisión España: BBVA mejora sus previsiones para el 2011

17
Abr

«El desempleo no es un estigma» – Lo que “no” debes hacer si te quedas sin trabajo

Jorge volvía hacia su casa caminando calle arriba, con paso lento, cabeza gacha y algo desaliñado –bastante más de lo habitual–. Su traje ya no estaba impecable, como era lo suyo, ni su rostro reflejaba ese entusiasmo del que se siente realizado y triunfador en la vida.

Lentamente, casi con parsimonia, levantó un poco la cabeza para comprobar lo que aún le quedaba por recorrer para terminar aquella empinada cuesta que ya le parecía infinita. Fue entonces cuando a unos quince o veinte metros más arriba, le pareció ver andando en dirección hacia él a Luis, un antiguo cliente con el que había compartido algo más que trabajo y negocios.

Sus pesados movimientos se transformaron en rápidos y ágiles. Miró a su izquierda comprobando que, en ese preciso momento, cambiaba el color del semáforo de peatones tornándose en un verde esperanza –esperanza de no ser visto–. Cruzó la calle y se refugió entre aquella otra gente. Observó como Luis continuaba su camino y desaparecía, por fin, por lo más lejano de la avenida.

Quedó unos minutos pensativo. No quería encontrarse con Luis. No quería encontrarse con nadie. Al fin, ¿qué les iba a decir, que se había quedado sin trabajo?

En esta red en la que nos movemos, la virtual, se pueden encontrar montones de listas de lo que hacer, y de lo que no, a la hora de buscar trabajo. Algunas de ellas, como es lo propio, razonadas de forma excelente y de muy aconsejable seguimiento –vease a modo de ejemplo el post “Qué hacer si te quedas en paro” en el blog Desencadenado–. Y digo esto porque tengo nítidamente clara la idea de que nada voy a inventar con este artículo. A lo sumo, puede que intente profundizar –sólo un poco– en algo sobre lo que estimo al menos conveniente reflexionar: el desempleo como «estigma social».

Y es que no es tan difícil que ocurra –ya en la vida terrenal– esta situación en la que al quedar sin trabajo sientes, a un mismo tiempo, que quedas sin ocupación y sin norte al que dirigirte y, por ello, aparece una tendencia hacia la autoexclusión provocada, posiblemente, por una caída en picado, a lo kamikaze, de la autoestima, agravada en muchos casos por infundados sentimientos de culpabilidad.

Y ahora, sólo un pequeño inciso antes de continuar esta exposición. El desempleo es un grave problema para quien lo padece, que puede producir trastornos de personalidad y conducta. Por esto sugiero la importancia de que quien rodea a la persona que lo ha perdido –la familia de manera principal– sea consciente de ello con el fin de que esta situación, más que agravarse por tales circunstancias, sea consciente y adecuadamente tratada por todo el grupo socializador.

Con todo, es importante darse cuenta que el carecer de empleo no es, en absoluto, nada vergonzante. El desempleo es una situación, es un estado, nunca una característica, nunca una atributo propio de la persona. Por ello es tan necesaria mantener esa actividad diaria dentro de un entorno social –adecuándonos de manera apropiada a las nuevas circunstancias– sin perder de vista nunca la realidad vital. Complacerse en la soledad ante la desgracia, al menos sin luchar, no ayuda a uno más que a hundirse, como en el fango, aún más en ella –así de simple y así de duro–.

Seamos conscientes: «el desempleo no es un estigma»Es menester hablar con la gente; envolvernos en la gente y de la forma más natural, haciéndoles partícipes de nuestra situación –que no paños de lágrimas; que esto no es lo mismo–, y pensando que al fin, será la gente y con la gente nuestra única manera en la que podamos salir de este túnel, aunque a veces parezca que no tiene fin.

Parece ser de San Benito aquella máxima que dice:

«Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros».

Y así muchas puertas se nos cerrarán; algunas con mucha fuerza tal vez por ser estas las que nunca hubiéramos imaginado –y que eso nos sirva para hacer limpieza de lo que nos estorba en nuestro camino–. Pero al final, si ponemos empeño, si nos aplicamos, si hacemos las cosas con orden y buena intención, si resistimos saldremos.

13
Abr

«2.600 millones ¿de inversión o de despilfarro en formación?»


Mari Luz Rodríguez (fuente: europapress)

Hace apenas unos días que la secretaria de Estado para el Empleo, Mari Luz Rodríguez, nos anunciaba que el Gobierno tiene intención de destinar este año más de 2.600 millones de euros a la Formación por el Empleo, —en europapress el 08/04/2011— mientras aseguraba a un mismo tiempo que «la formación es la llave maestra que abre todas las puertas, porque es la política que mejor va a preparar para regresar al mercado de trabajo a las personas en situación de desempleo».

De esta manera, hasta ahí, quien escribe este artículo, que ha reiterado en diversas ocasiones su convencimiento del momento cambiante en su fondo y en su forma de la estructura del Mercado Laboral, no tiene objeción alguna, sino más bien lo contrario, ante tal afirmación –esta es la de la formación como clave y fundamento de la reactivación, y de la reformulación, de la actividad laboral–.

Pero la formación, la ocupacional, tiene un objetivo: la reinserción del profesional –a través del nuevo conocimiento, de la actualización y del reciclaje– en ese Mercado Laboral, y si ese objetivo no se alcanza, ni dos mil seiscientos, ni tres mil, ni un millón de millones serán la oportuna inversión, sino sólo un inoportuno despilfarro en formación.

Nos movemos dentro de un marco evolutivo en extremo, tanto por su rapidez como por la intensidad de los cambios que se realizan dentro del ejercicio profesional. Desde ese momento, ya no es válida ninguna formación estándar ya caducada, sino que será menester adecuar los contenidos a las necesidades modernizando y actualizando las actividades formativas renovando, para ello, temáticas y metodologías. Por otro lado, una acción educativa no estará realmente completa mientras no sea medible, pues ¿de qué vale gastar y gastar si no conseguimos nuestro fin y, además, no somos capaces de evaluar resultados e impacto? Será esta la única manera, como ocurre en los sistemas abiertos, en que la interrelación de todos los elementos participantes se conjugan hasta conseguir –a manera de homeostasisel objetivo común.

Así las cosas, tal situación de decadencia laboral a la par que de importantes y continuas transformaciones, –avances tecnológicos, la sociedad de la información– el profesional se ve abocado a una mayor flexibilidad y preparación necesaria, en actitud simbiótica y abierta de adaptación ante los retos surgidos, ante una empresa en constante evolución basada en modernos procesos de I+D+i. que elevan drásticamente la necesidad de nuevas competencias entre los profesionales.

Y es en momentos como los actuales cuando la formación cobra un papel fundamental para una adecuada y oportuna adaptación y desenvolvimiento entre las nuevas “reglas” que el mercado impone. Y concretando aún más si cabe, será la formación continua y ocupacional la herramienta protagonista y urgente que evite el desfase del profesional en el mundo laboral en forma de actuaciones improvisadas y desorganizadas y, por la tanto, en la mayoría de los casos tan poco eficaces –como las observadas hasta el día de hoy– en lo que debiera ser facilitar la ágil gestión del trabajador en el ejercicio de su profesión.

Atrás deberán quedar esos fantasmas traducidos en ineficacias, sospechas, intereses personales antepuestos a los comunes, politiqueos retranquentes y luchas por la cuota de poder. Todo es poco para llegar al fin de que desde el euro primero hasta el que haga dos mil seiscientos millones, todos, todos sean utilizados de forma optima para conseguir que el trabajador alcance su plena realización, su realización profesional.

4
Abr

«Pleno Desempleo»

Cuando ayer leía en ElEconomista.es las declaraciones del ministro de trabajo afirmando ese augurio de creación de empleo para el mes de marzo recién acabado, reconozco que una halo de optimismo me produjo una leve sonrisa apenas perceptible entre la comisura de mis labios.

Fuente: "El Blog Salmón"

Así, esta mañana, mientras me enfrascaba en el repaso diario a las ofertas de trabajo que aparecían en los portales especializados, actualizaba con más frecuencia de lo habitual la página de Europa Press (@EPEconomia) a la espera de conocer tan ansiada noticia.

Pero la noticia, que llegar llegó, no nos trajo más que una nueva decepción y una profunda caída en nuestro índice de esperanza e ilusión. El paro registrado había subido batiendo, eso sí, un nuevo récord histórico hasta alcanzar la cifra de 4.333.669 personas. Creo que la cifra es lo suficiente significativa –aunque ya no sorprenda– como para evitar más comentarios al respecto.

Desde esta bitácora se viene postulando ese trasplante de actitud necesario como para entender los cambios que se están produciendo en el Mercado de Trabajo. Desde esta bitácora se ha intentado acercar la idea de un profesional que trabaja por proyectos de una manera libre e independiente, y precisamente por todo ello se ha manifestado reiteradamente la importancia del posicionamiento personal dentro del entorno socio- laboral y profesional.

Hace no muchas fechas, se intentaba destacar al trabajador autónomo como figura y pilar en la recuperación del Mercado Laboral; y en ello seguimos, cada vez con más convencimiento de que es este, el autónomo, quien tiene mucho que aportar en esta historia que, por cierto, se va asemejando a una historia entre suspense y terror.

El modelo deseado del pleno empleo se está convirtiendo en una utopía. La rigidez de nuestra estructura empresarial –y social– no lo permite. Ahora vamos caminando hacia lo que Massimo GaggiEdoardo Narduzzi han dado por llamar “Pleno Desempleo”, en donde en “la era de la pobreza de la clase media”, –Paul Viejo, en Público la cultura del trabajo asalariado desaparece –¿no es acaso esto lo dijera Tom Peters hace ya una década-y es sustituida por un nuevo sistema de prestación de servicios cada vez más innovadorespersonalizados y, siempre, con un alto valor añadido. Y pregunto ¿y no es de eso de lo que venimos hablando cuando nos referimos al posicionamiento personal?

En un entorno donde cada día aparecen nuevas ocupaciones fruto de la inventiva y de originalidad, donde la conciencia del cambio se está haciendo más patenteExpansión: “El 60 % de los empleados están dispuestos a reorientar su carrera para salir del paro”— donde los factores de producción están más cercanos, en plena economía del conocimiento, no estaría de más replantearse todos estos asuntos y facilitar una transición adecuada a los cambios que se avecinan.

Claro que para eso se necesitan profundas reformas que amolden estos nuevos sistemas de producción; y si eso no lo hacemos nosotros dependerá de los políticos; y si depende de los políticos…

3
Ene

Despido, miedos y fobias.“Up in the air”, comienza la batalla.

Para gustos no hay nada escrito, o por lo menos eso es lo que se dice. Yo no soy un buen crítico de cine. Yo no soy un buen crítico de nada; tal vez ni siquiera sea un crítico, pero sí sé cuando algo me gusta o no, y “Up in the air” no me gustó.

Tratar el asunto del despido es algo muy serio. No se debe frivolizar; pienso. De todos modos, este tráiler es significativo, por lo menos en un par de secuencias; bastante significativo para hacer alguna reflexión.

Un día te llaman a un despacho; aparece un tipo al que, en la mayoría de los casos, apenas conoces; se sienta delante de ti sonriendo como si nada pasara y te mira con cara de gilipollas,  de “enterao” que todo lo sabe; te cuenta una historia en la que, habitualmente, la empresa es la que más sufre la situación; te habla de principios y valores y, al final, y no siempre, una palmadita en la espalda pues tienes que estar eternamente agradecido a la empresa que te acogió y que, en el fondo, te está dando una nueva oportunidad en tu vida profesional. Luego te quedas solo. Solo con tu angustia y tu miedo.

Antropofobia

Antropofobia

En “Me han despedido… y ahora qué”, Tamara Vázquez y Ángela Méndez nos recuerdan a Álvarez de Mon cuando dice que “la pérdida de autoestima es el miedo más peligroso y dañino de los que aparece en un despido”. Pero también hay otros miedos; u otros miedos derivados de este; miedos y  fobias… y riesgos.

El miedo nos hace sentir mal; nos hace sufrir. También la fiebre, y el dolor, actúan de una forma un tanto similar. Son avisos de que algo no va bien. Luego, desde esa perspectiva, la que nos ofrece el instinto de supervivencia, no es tan malo el miedo. Así, decía Franklin D. Roosevelt que “a lo único que tenemos que temer es al miedo en sí mismo”.

Una baja autoestima, por su parte, daña nuestro sistema psicoinmunológico —disminuyen nuestras defensas naturales— y nos hace vulnerables ante los riesgos; riesgos de posibles deterioros psicológicos y psicosociales, asociados con dañinos miedos que, al radicalizarse, se transforman en destructivas fobias.

Esta época en la que vivimos está permitiendo ir descubriendo una buena cantidad de nuevas patologías y comportamientos —que comportan actitudes bloqueantes— relacionados con el sufrimiento traumático de un despido y de una pérdida de empleo. Entre estas destacan comportamientos de tipo psicosocial.

En algunos estudios ya parece ser un hecho la aparición de comportamientos relacionados con el aislamiento social[1]. Así las relaciones con nuestros semejantes, en el momento que más las necesitamos, disminuyen, llegando a reconocerse actitudes, incluso que conllevan a esconderse del resto de la gente. Una especie de antropofobia que puede hacer mucho daño.

Los que de alguna manera —por activa o por pasiva— convivimos con este drama del desempleo debemos ser conscientes, muy conscientes de lo que esto conlleva. Parece muy fácil dar consejos y colgar alguna frase de superación en alguna plataforma 2.0. Todos lo hemos hecho alguna vez. Pero la realidad, la cruda, la de verdad, está en la calle. Y todos dependemos unos de otros.

Nadie dice que vaya a ser fácil ¿Cierto? Pero es posible; entre todos.

Levantemos alto el vuelo, estamos en el aire y… comienza la batalla.