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Entradas de la categoría ‘Desarrollo Personal’

19
Mar

Conocerse a sí mismo

A poco que alguien se haya dedicado a vender alguna cosa, sabrá, como de manual, de la importancia del conocer el producto puesto a la venta.

De este modo, en referencia al Marketing Personal, con el objeto de vender nuestros servicios con mayor facilidad, será muy conveniente tanto el conocer estos, los servicios, como el conocernos a nosotros mismos y así ser capaces de potenciar nuestras fortalezas y minimizar nuestras debilidades.

Y esto, en principio tan esencial, ni se tiene por la habitual, ni parece tan sencillo.

Tal vez sea esto porque si lo desconocido asusta, escarbar en nuestro interior va más allá del pánico. No obstante, con el fin indicado en nuestra búsqueda del éxito, convendría superar estos miedos y, de la forma más objetiva posible, como situándonos en una posición externa a nosotros —en ocasiones nosotros mismos nos convertimos en nuestros peores enemigos— desde afuera hacia adentro, dibujar nuestro perfil describiendo minuciosamente nuestras capacidades, nuestras aptitudes, nuestras barreras y limitaciones, tanto como nuestros valores, ideales y sueños. Y así todo ello nos servirá como brújula en la marcha por nuestro camino marcado, que no debería ser otro que aquel que nos condujese hacia nuestra realización como personas y profesionales —que aún en los tiempos que corren eso nos debe ser permitido—.

Y es que es aconsejable no olvidar que, por lo general, hacemos especialmente bien aquello que nos gusta hacer. Y haciendo aquello de lo que uno gusta, será más sencillo alcanzar nuestro personal desarrollo y descubrir nuestra deseada felicidad.

Y volvemos al principio pues para esto es esencial ese autoconocimiento que nos permita descubrir, forjar y asumir nuestra misión y nuestra razón que acaben convirtiéndose en nuestro fin.

Conocerse a sí mismo. No es fácil, pero nada es imposible.

@pedroatienza

5
Sep

Comienza por cuestionarte lo que te cuento

El ser humano es un ser social. Un «zóon politikon» que así lo diría Aristóteles—. Es, así, un hecho incuestionable que los seres humanos nos necesitamos unos a otros.

«El que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.»

Aristoteles 384 a. C. – 322 a. C

El ser humano no puede prescindir del resto de seres humanos, siendo ya hace unos diez mil años cuando…

«Los homínidos se instalaron en los primeros asentamientos agrarios y, gracias a aquella de su gente que sabía de plantas y cómo domesticar animales, empezaron a globalizarse, usufructuando el acervo del conocimiento acumulado por unos y otros, interactuando entre ellos y con los demás.

Hace apenas 300 años, nos dimos cuenta de que lo que necesitábamos era más globalización, no menos. Si te quedabas aislado y sin contacto con el resto del mundo, estabas perdido»

Eduard Punset («Si te aíslas estás perdido») Leer Más »

4
Abr

«Pleno Desempleo»

Cuando ayer leía en ElEconomista.es las declaraciones del ministro de trabajo afirmando ese augurio de creación de empleo para el mes de marzo recién acabado, reconozco que una halo de optimismo me produjo una leve sonrisa apenas perceptible entre la comisura de mis labios.

Fuente: "El Blog Salmón"

Así, esta mañana, mientras me enfrascaba en el repaso diario a las ofertas de trabajo que aparecían en los portales especializados, actualizaba con más frecuencia de lo habitual la página de Europa Press (@EPEconomia) a la espera de conocer tan ansiada noticia.

Pero la noticia, que llegar llegó, no nos trajo más que una nueva decepción y una profunda caída en nuestro índice de esperanza e ilusión. El paro registrado había subido batiendo, eso sí, un nuevo récord histórico hasta alcanzar la cifra de 4.333.669 personas. Creo que la cifra es lo suficiente significativa –aunque ya no sorprenda– como para evitar más comentarios al respecto.

Desde esta bitácora se viene postulando ese trasplante de actitud necesario como para entender los cambios que se están produciendo en el Mercado de Trabajo. Desde esta bitácora se ha intentado acercar la idea de un profesional que trabaja por proyectos de una manera libre e independiente, y precisamente por todo ello se ha manifestado reiteradamente la importancia del posicionamiento personal dentro del entorno socio- laboral y profesional.

Hace no muchas fechas, se intentaba destacar al trabajador autónomo como figura y pilar en la recuperación del Mercado Laboral; y en ello seguimos, cada vez con más convencimiento de que es este, el autónomo, quien tiene mucho que aportar en esta historia que, por cierto, se va asemejando a una historia entre suspense y terror.

El modelo deseado del pleno empleo se está convirtiendo en una utopía. La rigidez de nuestra estructura empresarial –y social– no lo permite. Ahora vamos caminando hacia lo que Massimo GaggiEdoardo Narduzzi han dado por llamar “Pleno Desempleo”, en donde en “la era de la pobreza de la clase media”, –Paul Viejo, en Público la cultura del trabajo asalariado desaparece –¿no es acaso esto lo dijera Tom Peters hace ya una década-y es sustituida por un nuevo sistema de prestación de servicios cada vez más innovadorespersonalizados y, siempre, con un alto valor añadido. Y pregunto ¿y no es de eso de lo que venimos hablando cuando nos referimos al posicionamiento personal?

En un entorno donde cada día aparecen nuevas ocupaciones fruto de la inventiva y de originalidad, donde la conciencia del cambio se está haciendo más patenteExpansión: “El 60 % de los empleados están dispuestos a reorientar su carrera para salir del paro”— donde los factores de producción están más cercanos, en plena economía del conocimiento, no estaría de más replantearse todos estos asuntos y facilitar una transición adecuada a los cambios que se avecinan.

Claro que para eso se necesitan profundas reformas que amolden estos nuevos sistemas de producción; y si eso no lo hacemos nosotros dependerá de los políticos; y si depende de los políticos…

10
Mar

«El entorno, la proactividad y los círculos de influencia (Parte II)»

Círculos de Influencia basado en Stephen R. Covey(Viene de atrás) Si damos por aceptadas las afirmaciones del artículo anterior, en el que se pretendía demostrar la importancia de conocer, y de manera correcta las carácterísticas peculiares del entorno que nos rodea, será conveniente el continuar reflexionando sobre la actitud a adpotar una vez conocido dicho entornoUna actitud esta que, por cierto, no debería ser otra que proactiva, asumiéndola como un ejercicio de responsabilidad sobre nuestras propias vidas en cuanto que se nos exige tomar la iniciativa y no esperar a lo que venga sino intentar que las cosas sucedan tal y como nosotros deseamos.

Pero nadie ha dicho que esto sea fácil. Cuando hoy miras a tu alrededor y observas, no sólo tu propia situación, sino también la de aquellos, algunos muy cercanos a ti, que te rodean, lo más lógico es pensar que este asunto no haya por donde cogerlo.

Y como este que escribe ha sido siempre muy crítico con los vendedores de humo que nos regalan con su panacea universal, y nos muestran los  mágicos , por breves en esfuerzo, caminos del éxito, se intentará ahondar algo en este asunto, y para este menester se recurrirá  a la teoría de los círculos de preocupación y de influencia que Stephen R. Covey ya nos mostrara en su bestseller “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

De esta manera, nuestro entorno nos envuelve y nos rodea como un círculo dentro del cual se hayan todos nuestros motivos de preocupación, y en efecto, como era de suponer, no sobre todas las cosas que se encuentran en ese círculo tenemos capacidad de influir, pero sí en algunas, de esta forma aparecería dentro de nuestro círculo de preocupación un segundo al que llamaremos círculo de influencia, donde se encontrarían todos aquellos asuntos, muchos o pocos, que en mayor o menor medida sí podemos ejercitar nuestra influencia si ejecutamos nuestra acción.

Desbordado por la preocupaciónAsí, volviendo al concepto de proactividad, si somos capaces de concentrar todos nuestros esfuerzos en ese círculo sobre el que podemos trabajar, lo estaremos haciendo de forma efectiva sobre nosotros mismos y podremos aprovechar realmente nuestros esfuerzos, de tal modo que el círculo de influencia se hará mayor y nuestro control sobre la situación crecerá igualmente.

Por el contrario, lógicamente, si nos dispersamos entre todo aquello que nuestra acción no puede afectar, este esfuerzo será en vano, nuestro círculo de influencia decrecerá y, con toda probabilidad, nos veremos desbordados por una suma de preocupaciones que nos impedirán, definitivamente, tomar la rienda de nuestro futuro.

Y para ello, como ya se ha expuesto, me permito insistir, se hace preciso un gran ejercicio de responsabilidad, entendiendo que siempre hay algo que se puede hacer, partiendo desde nuestra libertad para posicionarnos en la adecuada actitudasumir la dirección de nuestra vida.

Libertad«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento»

Viktor Emil Frankl 1905 – 1997

Pero nadie ha dicho que esto sea fácil.

28
Feb

Partiendo del pensamiento crítico

Pensamiento Crítico«No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon»

Albert Einstein (1879 – 1955)

En este entorno turbulento y tormentosos que nos ha tocado en suerte vivir, serán pocos los que puedan afirmar que nada les ha sido arrebatado y sí unos cuentos los que piensen, posiblemente, que algo, como un trozo de vida, se les ha quedado en el camino.

Pero por mal que pinte el asunto y mucho que podamos perder, hay algo de lo que sólo cada uno de nosotros es dueño absoluto y esto es de nuestra libre capacidad de pensar.

Todos somos conocedores de muchas cosas, todos tenemos gran cantidad de conocimientos, pero no toda esa información que se almacena en nuestras mentes deberá tratarse de la misma manera, pues si no actuamos con cuidado, esa posesión tan nuestra, dependiendo de la forma en se use, se puede convertir en una magnífica aliada o en una peligrosa trampa difícil de salvar.

Es por eso que sea fundamental el aprender a razonar partiendo de lo que en psicología se ha dado por llamar el «pensamiento crítico» [1] , un hábito que, por cierto nos resultará muy valioso si nos paramos a pensar que las teorías y los acontecimientos son cambiantes, pero la habilidad para reflexionar, razonar y argumentar, se convierten en herramientas que nos valdrán toda la vida.

Dice Carlos María Alcover que “el término «pensamiento crítico» se refiere a una capacidad para evaluar, comparar, analizar, criticar y sintetizar la información. Su núcleo es una disposición a evaluar activamente las ideas, a salirse de uno mismo y a reflexionar sobre la calidad de los problemas propios y ajenos” [2].

Es algo así como aquello de alejarse de los árbles para poder ver el bosque. Desde una perspectiva más general, actuar como si fuéramos jueces y no parte, evitando el razonamiento emocional,  ser capaces de analizar los cimientos sobre los que se sustentas nuestras creencias, examinar la evidencia, reflexionar sobre nuestras debilidades y fortalezas, cuestionar lo dado por supuesto parándonos a descartar las suposiciones y los sesgos…

Y para ello es necesario, condición sine qua non, algo tan fundamental como es liberalidad hacia nuestro yo —tanta como hacia el de los demás— una gran amplitud de miras y mucha honestidad de pensamiento, en la misma proporción que prudencia a la hora de valorar pero sin caer por ello en el miedo, sino más bien lo contrario; ser capaces de encauzarnos por una salida atrevida si fuera necesario.

Pero que nadie piense que esto es negativo por aparentar demasiado metódico. Simplemente es un proceso de evaluación que, al fin, puede suponernos un buen punto de partida; pero hay más.

«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino»

Viktor Frankl (1905 – 1997)

Y algo de todo esto, ciertamente, en nuestra mano está.

 


[1] Coon (1998)

[2] Joasé María Alcover “Introducción a la Psicología del Trabajo”