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13 abril, 2011

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«2.600 millones ¿de inversión o de despilfarro en formación?»

por Pedro Atienza

Mari Luz Rodríguez (fuente: europapress)

Hace apenas unos días que la secretaria de Estado para el Empleo, Mari Luz Rodríguez, nos anunciaba que el Gobierno tiene intención de destinar este año más de 2.600 millones de euros a la Formación por el Empleo, —en europapress el 08/04/2011— mientras aseguraba a un mismo tiempo que «la formación es la llave maestra que abre todas las puertas, porque es la política que mejor va a preparar para regresar al mercado de trabajo a las personas en situación de desempleo».

De esta manera, hasta ahí, quien escribe este artículo, que ha reiterado en diversas ocasiones su convencimiento del momento cambiante en su fondo y en su forma de la estructura del Mercado Laboral, no tiene objeción alguna, sino más bien lo contrario, ante tal afirmación –esta es la de la formación como clave y fundamento de la reactivación, y de la reformulación, de la actividad laboral–.

Pero la formación, la ocupacional, tiene un objetivo: la reinserción del profesional –a través del nuevo conocimiento, de la actualización y del reciclaje– en ese Mercado Laboral, y si ese objetivo no se alcanza, ni dos mil seiscientos, ni tres mil, ni un millón de millones serán la oportuna inversión, sino sólo un inoportuno despilfarro en formación.

Nos movemos dentro de un marco evolutivo en extremo, tanto por su rapidez como por la intensidad de los cambios que se realizan dentro del ejercicio profesional. Desde ese momento, ya no es válida ninguna formación estándar ya caducada, sino que será menester adecuar los contenidos a las necesidades modernizando y actualizando las actividades formativas renovando, para ello, temáticas y metodologías. Por otro lado, una acción educativa no estará realmente completa mientras no sea medible, pues ¿de qué vale gastar y gastar si no conseguimos nuestro fin y, además, no somos capaces de evaluar resultados e impacto? Será esta la única manera, como ocurre en los sistemas abiertos, en que la interrelación de todos los elementos participantes se conjugan hasta conseguir –a manera de homeostasisel objetivo común.

Así las cosas, tal situación de decadencia laboral a la par que de importantes y continuas transformaciones, –avances tecnológicos, la sociedad de la información– el profesional se ve abocado a una mayor flexibilidad y preparación necesaria, en actitud simbiótica y abierta de adaptación ante los retos surgidos, ante una empresa en constante evolución basada en modernos procesos de I+D+i. que elevan drásticamente la necesidad de nuevas competencias entre los profesionales.

Y es en momentos como los actuales cuando la formación cobra un papel fundamental para una adecuada y oportuna adaptación y desenvolvimiento entre las nuevas “reglas” que el mercado impone. Y concretando aún más si cabe, será la formación continua y ocupacional la herramienta protagonista y urgente que evite el desfase del profesional en el mundo laboral en forma de actuaciones improvisadas y desorganizadas y, por la tanto, en la mayoría de los casos tan poco eficaces –como las observadas hasta el día de hoy– en lo que debiera ser facilitar la ágil gestión del trabajador en el ejercicio de su profesión.

Atrás deberán quedar esos fantasmas traducidos en ineficacias, sospechas, intereses personales antepuestos a los comunes, politiqueos retranquentes y luchas por la cuota de poder. Todo es poco para llegar al fin de que desde el euro primero hasta el que haga dos mil seiscientos millones, todos, todos sean utilizados de forma optima para conseguir que el trabajador alcance su plena realización, su realización profesional.

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15 comentarios Escribe un comentario
  1. Anamarabe
    Abr 13 2011

    ¿Qué tal Pedro?
    Creo, como ya comentamos en otra ocasión, que son coletazos de la legislatura de un Gobierno, que tiene que mostrar aspiraciones de cambio, ante la necesidad, clamor popular y cifras de desempleo, que van en aumento.

    Las cifras hacen temblar a cualquiera, sobretodo si pensamos en la gran cantidad de familias, necesitadas de una ayuda económica a la que no pueden optar por no cumplir con los requisitos que se exigen o de aquell@s, que teniendo iniciativa para iniciarse en un empleo autónomo, ven rechazada su solicitud de subvención.

    Bien es cierto que la formación es importante, tanto para la inserción laboral como para el reciclaje de los trabajadores y que el presupuesto, está en función del número de parados, pero realmente los cursos que se han venido impartiendo han sido muy superficiales en cuanto a conocimientos, especialización, la mayoría sin prácticas empresariales y con la limitación de la edad de 30-35 años.

    Creo que hay que escuchar a todos, estar al día de todo lo que va saliendo, pero ilusionarse nada de nada, mas bien, intentar abarcar lo que nos dejen, de esta anunciada y esperada reforma laboral, para que cuando cada uno pueda acogerse a su coyuntura particular, no nos pille desprevenidos y nos podamos subir al tren.

    Una sonrisa irónica me produce, como siempre y esperar. Los milagros no se dan tan fácilmente ni nadie posee la piedra filosofal. La experiencia es el resultado de las equivocaciones y sobre ellas hay que actuar.

    Un saludo.

  2. Pedro Atienza
    Abr 16 2011

    Hola mi buena amiga Ana,

    Dices que de ilusionarse nada de nada, y posiblemente tengas razón. No hay motivos que que consigan animarnos, en principio al menos. Lo que sí que me animaría es que el profesional tomara conciencia de lo trascendente del momento en que vivimos (y en todos los aspectos y niveles de nuestra vida).

    Los profesionales, más que nunca, necesitan orientación y aprender, entender y comprender todo lo que acontece en su entorno y el asunto es que esos miles de millones, al final, no valen para casi nada más que para dar trabajo a academias y centros de formación que, además, en su mayoría lo consiguen por afinidades políticas.

    En fin, seguiremos en la lucha.

    Muchas gracias y un muy buen fin de semana.

  3. Anamarabe
    Abr 16 2011

    La esperanza nunca se pierde, porque si fuera asi, ni siquiera divagaríamos, pero la ilusión solo la tendremos, cuando los resultados empiecen a manifestarse.

    Estoy de acuerdo contigo en el negocio de las academias y centros de formación, pero como todo en esta vida, ni todo es bueno ni todo es malo. En su día, en ellas realicé varios cursos de formación que me aportaron los puntos de concurso que necesitaba para unas oposiciones y gracias a ellos he estado dos años de interina en la Administración.
    Cada ámbito tiene su problemática particular, su posible solución o la interesada de cada uno, (por qué no decirlo asi) o al menos, su mejora.

    Seguiremos en la lucha ¿nos queda otra alternativa?
    Gracias por tu respuesta y por la información que me facilitas.

    Buen fin de semana.

  4. Joan Carlo Gomez
    Abr 18 2011

    Es mi opinión y no tienen más intención mis palabras. Reconozco que la formación es indudablemente necesaría, así como las practicas en todos los campos, pero hoy por hoy, bajo mi punto de vista, es una forma “cara” de ocupar mente y cuerpo y una manera alevosa de desviar la atención.
    Es despilfarrar dinero y tiempo necesarios para impulsar otras alternativas, si es cierto que de momento yo no las contemplo, pero tampoco “ellos”, ponernos una zanahoria en un palo no es a mi entender solucionar si no disfrazar, solo hay que ver el llamado “Plan E”

    Felicidades por tu web Pedro.

    Buenas tardes y saludos

  5. Pedro Atienza
    Abr 19 2011

    La formación es muy importante y más en un entorno tan turbulento y, por ello cambiante como el que nos envuelve en este momento. La formación, ciertamente, es cara y, aún lo es más cuando no sirve para nada como está ocurriendo ahora mismo.

    Se le enseña a un fontanero a hacer chapuzas de electricidad y a un economista a llevar una contabilidad, pero lo que verdaderamente necesita saber un profesional que es, por ejemplo, cómo adaptarse a los nuevos tiempos y modelos de trabajo, eso no se enseña.

    Pero entretanto hay quien se reparte subvenciones y hay quien, aún teniendo buena intención, no tiene buen criterio. Así sí sale cara la formación.

    Un saludo, Joan Carlo.

  6. Joan Carlo Gomez
    Abr 19 2011

    Buenas tardes Pedro y compañía.

    En que la formación es importante coincidimos plenamente, esa debe de ser la base tanto como la continuidad, pero no debe de ser una “terapia ocupacional” y por supuesto menos un modo de lavar la cara a la situación actual que vivimos todos los profesionales al margen del sector, tanto como los desocupados. Hay que dar alternativas, ¿cuáles? la verdad no se me ocurre otra que la de hacerles ver a nuestros dirigentes que no engañan a nadie desviando fondos necesarios para el impulso de los que están, estamos luchando con todo en contra, principalmente por la incapacidad que tienen para admitir que más allá de bonitas palabras carecen de ideas y encima despilfarran los recursos.
    Deberían ellos recibir un curso, el mismo pueblo se lo subvencionaría, para ver la realidad más allá de la pura estadística.
    Las buenas intenciones, no bastan, si se tiene sentido de servicio público, se denuncia la situación, se la combate y si no, se dimite, ese es el criterio válido y el único efectivo, no el de ande yo caliente ríase la gente. El primer paso para solucionar esto es la supresión del “blindaje” al funcionariado, si temieran que sus incompetencias tendrían consecuencias también sobre ellos, espabilarían por hacer lo más acertadamente su trabajo, como cualquier otro profesional asalariado hace por el bien de su empresa, que al fin y al cabo, es el beneficio propio.

    Gracias por tu atención.

    Un saludo cordial Pedro

  7. Pedro Atienza
    Abr 20 2011

    A ese respecto te diré, amigo Joan Carlo, que yo hace tiempo que perdía totalmente la confianza en la casta de los profesionales de la ineptitud que son los políticos.

    Soy de la creencia que siendo tanto partidos como sindicatos máquinas de generar autoempleo, lo primero que defienden son sus propios intereses. Las empresas luchan por cuota de mercado para sobrevivir. Ellos, con el mismo objetivo, luchan por cuota de poder.

    Ninguno de los políticos que dicen “representarnos” ha trabajado nunca en una empresa privada y creo que tampoco en una pública (si me apuras creo que nunca han pegado golpe). Partiendo de este hecho, esta gente viven en una realidad distinta a la tuya, a la mía y a la de la de los españolitos normales de a pie. Su mundo es como el de Matrix, es diferente; a veces pienso que ellos piensan que sólo les falta levitar. Verdaderamente es esperpéntico.

    No esperes nada de ellos, porque lo poco que te puedan dar será a cambio de un precio muy alto que tendrás que pagar.

    Un saludo, amigo.

  8. Anamarabe
    Abr 20 2011

    Existe mucha ignorancia con el funcionariado, mucho chiste, que por estar reiteradamente escuchado “será cierto”.

    En la Administración pública al igual que en la empresa privada, existe el trabajador responsable y el que escurre el bulto, cada vez que puede y más, porque todos conocemos muchísimos casos en los que a sabiendas de que el trabajador irá al desempleo, lo prefiere, antes de seguir sufriendo que otro, se lleve los méritos de su trabajo y aparezca por la empresa, con un horario libre. El profesional asalariado no mira por su empresa, está mas preocupado por mantener el puesto, va a ganar lo mismo, trabaje mas o menos. El único que está preocupado por lo que pueda suceder, es el propietario, el dueño que contrae créditos y hace inversiones, pero los demás, subsidiariamente, porque en ultimo extremo hoy nadie es imprescindible y con mantenerse, sus expectativas están cumplidas, porque los salarios que se dan no son para vivir como un rey..

    En la empresa privada solo se queja quién lo sufre, en su entorno familiar y circulo de amigos, mientras que con la Administración, tratamos todos y tarde o temprano, todos hemos topado con el funcionario que dice “vuelva usted mañana” y con aquel, que nos facilita la burocracia que les imponen, para evitar que tengamos que regresar.
    El sueldo de un funcionario normal es muy inferior al trabajador de la empresa privada, a cambio de estabilidad laboral y el que es responsable, obtiene un complemento de productividad por la cantidad de trabajo que haya resuelto, cada seis meses. Puede ser de unos 200 euros, cantidad nada despreciable, pero que para conseguirla, tiene que haber presupuesto y cumplir unos objetivos, que para alcanzarlos, se depende parte del trabajo de otro, que o bien no te lo facilita, te lo obstaculiza o simplemente no lo hace porque no le interesa.
    Las oposiciones son libres y a ellas tiene acceso todo el mundo, pero son pocos los que tienen la constancia de estudiar tantas horas, ya que es más cómodo echar curriculum, hacer entrevistas y quejarse de los sueldos que ofrecen.

    La Administración, ha congelado salarios, ha dejado plazas desiertas por falta de presupuesto, ha acordado ocupar solo el 30% de los puestos que queden desiertos por jubilación y contratar temporalmente personal, para excesos puntuales de trabajo. La Administración no es “el chollo” que muchos creen, ni los funcionarios tienen ya asegurada la estabilidad y como muestra, podría citar las huelgas que se están dando en el caso de Andalucía, con el famoso “decretazo” de modificación del sector público.

    La politica, es un negocio, con fecha de caducidad y todo el que llega se hace “dueño de la caja de Pandora”. Nadie puede hacerles ver que despilfarran recursos, porque lo hacen a conciencia en benefio de sus intereses, imagen y circulo que los apoyan y a los que tienen que tener contentos. Simplemente estudian, la manera de vender, que lo hacen por el bien del interés público.

    El problema radica en que la situación generada, no se soluciona en dos días, todo el mundo critica a un gobierno, pero llegado el momento de dar la oportunidad a otra alternativa, programa, proyecto y soluciones (que pondremos en tela de juicio, mientras no veamos resultados), las personas que mas se quejan, seguirán eligiendo democráticamente, porque es su derecho, a todos los que ahora lo están haciendo tan mal, con la esperanza de que “cambien”.

    Llegados a este punto ¿Quién tiene la culpa?:
    -¿El que consigue llegar al gobierno y no sabiendo resolver problemas, se dedica a vivir de su carisma?
    -¿Los ciudadanos que no nos quejamos o no sabemos hacerlo? ¿Qué forma de quejarnos sería adecuada, para que surtieran cambios acertados para todos y a corto plazo?
    -¿Los votantes que no saben a quién votan o votan engañados, a pesar de criticar y tener conocimiento de lo que se está dando en su sociedad?
    -¿De la ausencia de solidaridad entre empleados y parados, porque son éstos ultimos, lo que se quejan porque solo a ellos les afecta el sistema?

    Deberíamos pedir que subvencionaran un curso para los ciudadanos, en el que nos enseñaran, cómo reclamar para que nos escuchen, cómo saber quién será eficaz si lo votamos, qué camino debemos andar para trabajar en lo que nos guste y ganar un salario acorde con nuestras necesidades y un poco de relax.
    Mientras no nos enseñen eso, sea eficaz y productivo, seguiremos siendo la Torre de Babel.

    Un saludo.

  9. Joan Carlo Gomez
    Abr 20 2011

    Buenos días Pedro y compañía.

    De acuerdo contigo amigo, la verdad es que hoy por hoy, y dudo en que un mañana cercano, podamos confiar en la buena fe ya no solo de los politicos si no tambien de ese elenco que forman sindicatos y una gran mayoría de empresarios.

    Un saludo cordial.

  10. Pedro Atienza
    Abr 20 2011

    Estimada Ana,

    Aunque el tema del funcionariado no lo saqué yo, –que yo hablaba de otros ineptos diferentes– me permito hacer alguna referencia al mismo una vez leído tu comentario. Dice un viejo refrán que en todos sitios se cuecen habas, que es lo mismo que decir que de todo hay en todos sitios. Pero el tema del funcionario es un tanto delicado y me explico:

    Por supuesto que bien sé de funcionarios que trabajan como los que más y que se dejan la piel simplemente porque tienen ética y categoría personal y profesional. Los conozco y con nombres y apellidos. Sé también que si están donde están es porque han estudiado mucho, y aquí viene el primer asunto. Tú estudias mucho, michísimo, te lo curras un montón y ya eres dueño/a de una plaza de trabajo con sus respectivas funciones para las que nadie sabe si realmente estás en condiciones de cumplir. Luego estudias muchísimo más y, posiblemente, consigas ascender a un puesto superior al que, tampoco los resultados de un examen, garantizan la idoneidad del candidato para cumplir debidamente determinadas funciones. Y así, una vez y otra, se van acumulando personas en puestos para los que no valen, de los que muchos no disfrutan, y de los que no se les puede mover. Los departamentos no funcionan, los trabajadores están desmotivados. “El de al lado no curro, pues yo menos”. El caos ya está presente. Eso no es culpa del funcionario, es culpa del sistema. Sistema que además permite de la forma más descarada el enchufismo y el amiguismo y el que algunos hagan de su capa un sayo campeando sin pegar ni chapa y cobrando un sueldo que pagamos todos . Métase en todo junto, agítese y tendrás los motivos de la fama del funcionario.

    Cuando desaparece la meritocracia, cuando tú sabes que tu porvenir no depende del trabajo que hagas, bien hecho o no, sino del que se convoquen plazas en determinado momento y de que te veas capaz de aprobar un examen al que tienes que dedicar un esfuerzo brutal, y eso pensando que el enchufado de turno, ese que se va a hacer la compra en la media hora del desayuno que se convierte en hora y media, pues, digo, pensando en que ese no te vaya a quitar esa plaza a la que aspiras, la motivación nunca podrá ser la misma que, en general, se tiene en una empresa privada. Y aún así, conozco, con nombre y apellidos gente que cada mañana se levantan con una pasión increíble por hacer lo mejor posible lo que ellos saben hacer.

    Por eso insisto amiga Ana, la culpa es del sistema y sus acólitos purulantes.

    Y por último decirte que no confío mucho más bien nada en que todo esto cambie gracias a los políticos, mires al lado que mires. Y añado que sí estaría bien, como tú apuntas, que el ciudadano tuviera una mayor formación para poder elegir de manera coherente a “sus representantes”. No creo que votar a fulano simplemente porque mengano me cae peor sea buen criterio ni beneficio para un país.

    Por ello también creo que estaría mejor ir acostumbrándonos a una participación más atenta y activa en los asuntos sociales, y no dejarlo tanto en manos de otros que, al fin, y siento decirlo, se preocupan más de asegurar su sueldo y posición que de cómo nos encontremos tú y yo que, por cierto, ni saben que existimos.

    Espero que sepas comprender mis palabras y perdonarme si en algo no me he hecho entender bien. Con lo que sea siempre estaré aquí para continuar este cada vez más interesante coloquio.

    Un saludo afectuoso.

  11. Pedro Atienza
    Abr 20 2011

    Joan Carlo, sobre tu comentario, también te digo que mientras exista esa predisposición mutua, y en cierta forma comprensible, que no justificable por mi parte, de enfrentamiento mutuo entre trabajadores (no digo sindicatos) y empresarios será muy difícil avanzar en dirección hacia una calidad laboral más adecuada.

    Tengo la esperanza que las nuevas teorías de motivación que están saliendo, a raíz de los estudios realizados por laboralistas, psicólogos, sociólogos, en las que se intenta demostrar el efecto del afecto positivo en el trabajo es lineal con el aumento de producción, vaya calando con más fuerza.

    Un saludo y gracias.

  12. Joan Carlo Gomez
    Abr 20 2011

    Ana, dicen que cuando el rio suena……..pero también que algo tiene el agua cuando la bendicen, por tanto en lo tocante al tema referido dejemos de hacer caso a la sabiduría popular y oigamos en primera instancia a la gente que por narices debe de acudir a los funcionarios si o si y comprobaremos el por qué, en la mayoría de los casos, terminan haciéndole coplillas y sainetes a este colectivo que a pesar de ser denominado funcionario no funciona. La estabilidad en el empleo y la seguridad que aporta tener la administración respaldando con los fondos públicos los abonos de sus nóminas, hace de este colectivo y por su propia mentalidad, que no deontología, despreocupado en lo básico, la eficacia, que a otros es lo que motiva para superarse día a día en mejorar, como es el caso del sector privado en el que se ha de competir y a la vez ser competente y no vale “vuelva usted mañana” porque enfrente hay otra empresa que prestaría esos servicios.
    La privatización es la solución en estos casos, no el asumir, como es el recurso que nos queda a los españoles, que tiene que existir un colectivo que está por encima del ciudadano cuando que es un servicio por y para el ciudadano
    Que ahora no sea como tú dices un “Chollo”, no exime de culpa que un contingente de incapacitados que si están blindados y ser la causa del deterioro al que ha llegado este sector y además de ser una fenomenal estrategia de nuestros mandatarios el aplicar una máxima que siempre ha funcionado, “divide y vencerás”, cosa que por otro lado ha estado haciéndose en los demás colectivos sin que nadie haya movilizado pancartas ni mentalidades, y además obteniendo como respuesta del ciudadano de a pie una mayor repulsa a ese sector , por tanto consiguiendo una repercusión mínima o nula.
    Para no extender más este debate, diré que en todos los oficios hay maestro y peón, el maestro enseña y el peón se esmera en aprender para llegar a ser maestro, ese no es el caso de los funcionarios. Añadiré también que no meto a todos en el mismo saco, que de seguro habrá profesionales, en todos los sectores incluido este, dedicados, eficaces, con espíritu de servicio y con deseo de cumplir con su labor, pero por desgracia a esos se les coacciona, se les acorrala y se les intenta adoctrinar con “allá donde fueres, haz lo que vieres” y si no, lo que tu bien dices, agachar la cabeza y dimitir.
    Respecto a esa serie de preguntas que planteas, las respuesta la tienes tú misma, TODOS somos culpables y todos los pagaremos, corrijo, casi todos, que los que está arriba siempre se libran de morir aplastados.
    Me ha gustado el término “Torre de Babel”, muy acertado aunque yo lo llamaría de otro modo, negación por sistema del uso de los sentidos y en concreto, el sentido común.

    Saludos

    Te pido disculpas Pedro por volver a este tema, pero cuando añadí mi respuesta, el comentario de Ana no lo había visto, no por no haberme fijado, si no porque debía de estar a falta de aprovación.

    Un saludo

  13. Pedro Atienza
    Abr 20 2011

    Al respecto del funcionariado, ya dejé mi opinión y no quisiera repetirme. No obstante, como dije ya antes, conozco a muy buena gente dentro del mismo, que se deja la piel, por vocación, en cada cosa que hace, y otra que no aporta nada, que no pega palo al agua. También dije que la culpa está en el sistema de asignación de puestos de trabajo y funciones; no existe meritocracia con lo que o apruebas un examen, que te va a costar un buen montón de horas, esfuerzo y sacrificio –y que no garantiza tu capacitación para tales funciones– o tienes un buen enchufe que prepare el examen de forma especial para que tú lo apruebes. Y lo segundo se da pero no es lo más habitual.

    Lo cierto es que la motivación cada vez es menor y, como consecuencia, el rendimiento y la productividad van en consecuencia. Pero insisto, es culpa de un sistema que no funciona y que no se adecua a las necesidades de una sociedad muy viva y dinámica (para lo que le interesa).

  14. Anamarabe
    Abr 20 2011

    Desde mi experiencia, he estado dos años de interina en la Administración y actualmente soy opositora.

    Todos hemos tratado de una forma u otra con la Administración y hemos recibido toda clase de actitudes, pero como dije, se dá en todos sitios, al igual, que dentro de ella, “en todos lados se cuecen habas”.
    He tenido compañeros que me han enseñado muchísimo, me han confiado temas delicados y otros en cambio, cuentan sus dias de vacaciones, se los reparten sin contar con nadie, tienen libre horario y no comparten ni el espacio.
    Dices que, el sistema no funciona y ¿quién controla el sistema, otro funcionario que va de paso y todo ese día funcionará a la perfección? Hay que pedir la hoja de reclamaciones cuando no funcione, te aseguro que eso funciona, llaman la atención desde arriba o sea, el Delegado/a y todos se ponen firmes, lo que sucede es que nos acostumbramos a decir, “son funcionarios”.

    Por edad y dadas las exigencias del mercado laboral de hoy en día, tengo que continuar con las oposiciones y aunque contemplo que existen los enchufismos, que salgan pocas plazas, que se convoquen cada dos años, que están privatizando la Administración para que no entren mas funcionarios, no pierdo las esperanzas de conseguirlo (o voy a decirlo de forma mas contundente, no me puedo permitir perder la esperanza). Espero terminar la carrera de Derecho el año que viene (si no se convocan las oposiciones este año) y si no sale una opción mejor, sacarlas de una vez. Las oposiciones son teoría y al igual que en la carrera, la práctica la dará la experiencia.

    Mi caso es uno de muchos, por eso me solidarizo con los demás, porque cada uno con sus matices, padece lo suyo.
    Nada es imposible y si no lo luchamos a fondo, nunca lo sabremos.
    No hay que cerrarse a nada ni encasillarse. Lo malo es estar fuera del mercado laboral, porque a la vuelta, será una tacha que siempre pondrán. Sin dejar de lado lo que a uno le gusta y en lo que es un profesional, es decir, estando al día en todo lo que va saliendo en el ámbito de cada uno, es bueno tomar una coyuntura que se presente, porque se amplía la experiencia y siempre, llegarán tiempos mejores, nuestra oportunidad, a todos les llega. Por eso no hay que rendirse, hay mucha competencia e impera la ley de la superviviencia, quien tiene constancia, llega. Seguramente, tendremos que pagar un precio muy alto o ya lo estamos pagando, pero ¿quién dijo que sobrevivir fuera fácil?
    En mi caso, si logro conseguirlo, ese precio elevado habrá merecido la pena y si no, “Dios aprieta, pero no ahoga”, afortunadamente. Si tuviera que trabajar en un cuerpo inferior o en un ramo diferente, coyunturalmente o no, lo haría, no se me van a caer los anillos, porque lo importante es seguir adelante, ser, estar y saber estar.

    Os mando un saludo.

  15. Pedro Atienza
    Abr 21 2011

    De tu comentario permíteme que me quede con dos matices que para mí son fundamentales. Uno es esa falta de quejas que citas. Estoy en acuerdo contigo y me molesta muchísimo esa postura cómoda y pasiva que adopta la ciudadanía. Estoy de acuerdo; siempre es más fácil criticar que ponerse a enmendar. No me gusta citarme a mí mismo, no pienses que es pedantería , pero te remito a un artículo que escribí en otro de mis blog El olvido ciudadano

    Por otro lado, felicitarte nuevamente por esa capacidad e lucha y esfuerzo que demuestras. Esa es la actitud.

    Creo que eso es lo mejor que puedes aportar a los demás, actitud y ejemplo, y es nuestra responsabilidad ser coherente con nuestro pensamiento.

    Gracias de nuevo, Ana.

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